Una mujer de 42 años figura en el Registro Civil como fallecida hace catorce años, pese a estar viva, y asegura que esa circunstancia le impide casarse, ya que le piden su partida de nacimiento, que se la dan, pero con una inscripción al margen donde un juzgado declara su defunción. María Antonia Calvo, nacida en Barcelona y residente en Málaga, relata el calvario que sufre con la burocracia desde que hace más de siete años recibió una citación judicial sobre la declaración de fallecimiento, a instancia del Juzgado número 48 de Barcelona. Su futuro marido, Antonio Guzmán, confesó que ha sido objeto de bromas por pretender «casarse con una muerta», que los funcionarios con los que trató su caso se reían de la situación y que la boda se tuvo que retrasar en diciembre por este problema, pero tampoco podrá celebrarse, como pretendían, el próximo mes.