No fue a mano, como llegó a plantear la ministra de Cultura, ni a plena luz del día -a las 6.00 horas era noche cerrada en Salamanca-, pero el Gobierno consumó ayer, según había comprometido, el traslado de los 499 carpetas con legajos del Archivo General de la Guerra Civil con destino a Madrid para su posterior entrega a la Generalitat de Cataluña. Dos carretillas, una de color rojo y otra azul (curiosamente coincidentes con los del Fútbol Club Barcelona), sirvieron para sacar del colegio de San Ambrosio las 79 cajas numeradas de cartón blanco con los archivadores en una operación que se desarrolló en apenas 50 minutos, sin incidentes destacables y vigilada por un impresionante dispositivo policial.