Los vecinos de La Rondilla y del municipio salmantino de Santa Marta de Tormes exigieron ayer a las administraciones la ejecución de estudios epidemiológicos concretos y «serios» sobre el índice de enfermedades que se registran en las zonas expuestas a radiaciones de telefonía móvil, ya que, a su juicio, existe una «pasividad absoluta» sobre este tema.
De este modo, el presidente de la comunidad de vecinos 'Ribera de Castilla' de La Rondilla, Javier Merino, impulsó la realización de una encuesta de este tipo en el entorno, donde se concentran cien viviendas y trescientos vecinos. Merino buzoneó doscientas encuestas después de detectar que la salud de los vecinos se resentía, algo que, según afirma, es consecuencia del impacto de las radiaciones de una estación de Telefónica con seis antenas en el número 6 de la calle Alberto Fernández.
Un total de 69 vecinos respondieron a esta encuesta y de ella el presidente de la comunidad extrae que en los últimos años se ha multiplicado por 3,5 el porcentaje de vecinos con problemas de piel; casi por tres los problemas cardiovasculares; el doble los dolores de cabeza; casi el doble los vértigos, y 1,5 veces más la tendencia depresiva e irritabilidad. Además, al menos cuatro vecinos padecen algún tipo de cáncer.
Ante estos resultados, la presidenta de la Asociación Familiar Rondilla, Rocío Matilla, insistió ayer en que las conclusiones de la encuesta han sido enviadas a la Consejería de Sanidad para exigir la puesta en marcha de un estudio «serio» y señaló que el colectivo ya ha comenzado a animar a las distintas comunidades vecinales a que lleven a cabo esta iniciativa para conocer la incidencia de este tipo de patologías.
Respaldo de Avaate
Rocío Matilla informó de que la asociación ha adquirido un medidor de contaminación electromagnética para comprobar los niveles en las zonas de influencia.
Por su parte, Javier Merino asegura que teme por su salud y la de su familia tras los resultados obtenidos y reconoce que ha instalado en su vivienda placas de metal en las ventanas y paredes para evitar la radiación, algo que, según sus mediciones, por el momento ha dado resultados, ya que la contaminación en su vivienda ha disminuido un 70%.
Por su parte, la vicepresidenta de la asociación de vecinos ARTORMI de Santa Marta de Tormes, Cruz Domínguez, municipio en el que hay instaladas cinco estaciones base de las que tres están ubicadas en un radio de 100 a 150 metros cuadrados del casco urbano, criticó la «desidia e ineficacia» política y sanitaria y anunció la convocatoria de actos de protesta. En este caso, los miembros del colectivo decidieron realizar un estudio bloque por bloque de la incidencia de tumores y cáncer entre los vecinos y descubrieron más de 40 afectados.
Las denuncias y peticiones de las dos asociaciones están secundadas por el presidente de la Asociación Vallisoletana de Afectados por Antenas de Telecomunicaciones (Avaate), César Balmori.