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Jueves, 19 de enero de 2006
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RUTH MONTERO HERNÁNDEZ

ESTANQUERA
«La ministra de Sanidad tiene doble moral»
Lleva el tabaco en la sangre y no solo porque fume, que lo hace, según dice, por temporadas. Su abuela abrió la expendeduría de tabaco de la calle Muerte y Vida en 1949 y su padre se la traspasó a ella hace cinco años, cuando ya llevaba catorce trabajando en el negocio. Tiene 31 años y no le gusta la contradicción que existe entre la Ley Antitabaco y la permisividad sobre la venta de tabaco barato.

-¿Cómo van las cosas desde la entrada en vigor de la Ley Antitabaco?

-Bueno, a parte de haberse convertido en un asunto casi monotemático, me parece que es una restricción de la libertad impropia de un Gobierno socialista. Además, me parece que esta ministra de Sanidad tiene una doble moral.

-¿Por qué lo dice?

-Pues porque resulta que establece una ley para restringir el consumo y por otro está autorizando la venta de tabaco barato para que lo consuman los jóvenes o los que menos dinero tienen, como si hubiera pulmones de primera y de segunda categoría.

-¿Es que el tabaco barato es peor que el caro?

-Ni peor ni mejor en cuanto a sabor, pero tiene más productos adictivos, precisamente para que la gente joven se enganche.

-Pero, todo el tabaco tiene productos adictivos.

-El elaborado sí. Ahí está la contradicción: que Sanidad autoriza unos cigarrillos que sabe que son adictivos y eso es cínico. O se pueden fumar sin restricciones o que lo eliminen todo. Bueno, menos los puros y cigarros que sean de tapa y capa natural de hojas de tabaco y que son hasta buenos para la salud.

-¿En qué medida les afecta que se haya prohibido vender en los quioscos?

-No eran competencia nuestra porque, como las gasolineras y otros establecimientos, eran puntos de reventa, o sea que nos compraban a los estanqueros. Quiero romper una lanza en su favor porque lo que han hecho con ellos es una injusticia. Además, como nosotros, expedían directamente al cliente y sabían a quién se lo vendían. En cambio las máquinas de tabaco no tienen ojos y no saben si quien está comprando es un menor.

-¿A cuántos menores ha dejado de despachar en su estanco?

-Eso es algo que venía haciendo desde dos años antes de la Ley; luego ahora con más motivo porque te la juegas: las sanciones son elevadísimas. Les pido el DNI y al que no me lo da no le despacho.



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