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Jueves, 19 de enero de 2006
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Perjudicial para la caja
Cartel que prohíbe fumar en el establecimiento hostelero Rosa Eva. / MERCHE DE LA FUENTE
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«La ley del tabaco nos está perjudicando mucho, lo notamos sobre todo a la hora del alterne y a la del café, antes el consumo de farias era exagerado», comenta Vicente, el propietario del bar Rosa Eva, uno de los dos establecimientos hosteleros de la capital en los que se ha colgado el cartel de 'No está permitido fumar'. Quiere que sus clientes, fumadores acérrimos, vayan entrando en vereda y para ello se ha puesto manos a la obra desde el primer momento, aunque le resulte perjudicial para la caja registradora. «Mejor enseñarles desde el 1 de enero», apunta Vicente, cuyo local tiene más de cien metros cuadrados y al que solo se le permite habilitar un espacio no superior al 30% para fumadores.

El propietario del bar Rosa Eva cuenta ya con ese espacio, a falta de hacer las reforma necesarias -extracción independiente, otra entrada- , y únicamente permite ahí fumar a su clientela, a pesar de que tiene ocho meses para acondicionar esa sala y, mientras tanto, podría dejar fumar en todo el bar. Pero no está por la labor, y ello se traduce en alguna que otra disputa.

«En Año Nuevo celebramos un campeonato rápido de mus y al final tuve que ponerme yo por un cliente fumador que era pareja de otro que no fumaba porque no llegaban a un acuerdo», comenta Vicente, al tiempo que recuerda con hilaridad las frecuentes idas y venidas a la sala de fumadores de un nutrido grupo de señoras que se reúnen en su local para jugar la partida, tanto que al final, señala Vicente, «van a aprender al dominó de tanto coincidir con los que allí juegan».

En el caso de la chocolatería Valor, al dueño no le dejó elegir Sanidad entre habilitar una zona para fumadores o no, al obligarle a no permitir fumar en su local por manipular alimentos. Él no es fumador y está en contra del tabaco, pero se siente molesto cada vez que ve tapas en otros locales y oye sonar las monedas en la caja.



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