El petróleo, que ayer rebasó los 65 dólares por barril, volvió a marcar el paso de los mercados mundiales, presionado por la inestabilidad en Nigeria, la reactivación del programa nuclear iraní y la caída de la producción en Rusia por la ola de frío.
El barril de petróleo de calidad Brent, el de referencia en Europa, se pagó ayer a 65,22 dólares en el International Petroleum Exchange de Londres, 0,32 dólares más que al cierre de la sesión del martes, mientras que el WTI estadounidense costaba al cierre de los mercados europeos 66,9 dólares por barril, 0,59 dólares más que el martes.
Las bolsas europeas, con Fráncfort a la cabeza, acusaron en la jornada de ayer el alza del crudo y los números rojos se impusieron al cierre con descensos en el entorno del 1%.
La bolsa española bajó ayer el 0,91%, cerró en 10.708 puntos, con lo que se situó por debajo de los precios de cierre del año pasado. El índice de referencia de Fráncfort, el DAX, retrocedió el 1,18%, seguida del S&P/MIB de Milán, que cedió el 0,90%, mientras que en París y Londres los descensos se situaron en el 0,73% y el 0,62%, respectivamente.
Preocupación
El encarecimiento del petróleo se debe a la preocupación de los mercados ante la amenaza que suponen para el suministro de crudo los ataques de las milicias nigerianas a la industria petrolera del país, miembro de la OPEP y octavo mayor exportador del mundo. De hecho, la principal compañía petrolera foránea presente en el país, Royal Dutch Shell, ha evacuado al personal de parte de sus plantas en Nigeria y ha reducido su producción después de que la violencia se intensificara durante la semana pasada.
Por otro lado, la crisis derivada de la reactivación del programa nuclear de Irán, el segundo productor de crudo de la OPEP, también ha presidido al alza después de conocerse que los países de la UE y Estados Unidos planean denunciar la decisión ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Además, la extracción diaria de crudo en Rusia cayó ayer 4.200 toneladas, hasta 1.282.300 toneladas, por la ola de frío polar que azota la mayor parte del país.