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La UE convoca a la Junta de la OIEA el 2 de febrero para tratar la crisis de Irán
El embajador iraní en Moscú, Gholam Reza Ansari, señala que su país consideraría un acto «hostil» un debate sobre el programa nuclear en el Consejo de Seguridad de la ONU
El representante de la UE, Javier Solana, junto a la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice. / KAREN BLEIER-AFP
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Alemania, Francia y el Reino Unido (UE-3) convocaron ayer oficialmente una reunión urgente de la Junta de Gobernadores del OIEA para el próximo 2 de febrero con el objetivo de denunciar a Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU por su controvertido programa nuclear. Un portavoz del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) señaló en Viena que la petición para una convocatoria fue presentada por la UE-3 al secretariado del organismo, encabezado por el premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei.

Irán ha amenazado con interrumpir las inspecciones voluntarias de su programa nuclear de parte del OIEA, si se le denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que tiene potestad sancionadora. Según un primer borrador de la resolución que quiere presentar la UE-3 a la Junta, no se amenaza directamente con sanciones, sino que pretende ampliar el mandato del OIEA en sus inspecciones en Irán, indicaron ayer fuentes cercanas al organismo en Viena.

La más reciente escalada de la tensión en el contencioso nuclear se debe a la decisión de Teherán de reanudar los trabajos de investigación científica relacionados con su programa de enriquecimiento de uranio, suspendido durante más de dos años para facilitar una solución diplomática del conflicto.

Actividades legales

Las actividades de Irán son legales bajo el Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP) y, según el OIEA, los planes de Teherán prevén enriquecer pequeñas cantidades de uranio. Ese material es especialmente sensible, ya que se usa para producir combustible nuclear para reactores de energía eléctrica, pero sirve también para construir bombas atómicas si su grado de pureza es elevado hasta más del 90%.

El camino para una denuncia de Irán ante el Consejo de Seguridad fue allanado en una resolución de la Junta del OIEA, adoptada el pasado 24 de septiembre, en la que se constata que Teherán incumplió sus obligaciones de salvaguardas (controles). Eso requiere, según el estatuto del organismo internacional, una denuncia ante el órgano máximo de Naciones Unidas.

El pasado martes, el Gobierno iraní había ofrecido retomar ayer en Viena las negociaciones con la UE3, petición rechazada de inmediato por Londres como «vacía de sentido». También Francia excluyó ayer el retorno a la mesa de negociaciones, mientras ese país no suspenda del todo sus actividades atómicas sensibles.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, y el representante de la política exterior de la UE, Javier Solana, opinaron también ayer que no tiene sentido reanudar las conversaciones con Irán. En declaraciones a los periodistas, momentos antes de mantener un encuentro con Rice en la sede del Departamento de Estado, Solana añadió que «no tiene mucho sentido mantener una nueva reunión, si no hay algo nuevo encima de la mesa».

Por su parte, Rice subrayó que «no hay mucho de qué hablar» y que no se debe permitir a Irán tener la capacidad para poseer armas nucleares o «realizar actividades que pudieran conducir a ello».

Por su parte, el embajador iraní en Moscú, Gholam Reza Ansari, señaló que Irán consideraría un acto «hostil» un debate de su controvertido programa nuclear en el seno del Consejo de Seguridad. «Los promotores de esta iniciativa desean minar la estabilidad en la región. Ese es un camino oscuro y tenebroso», declaró el embajador en una entrevista con la emisora de radio Eco de Moscú. Teherán cuenta a su favor con las reticencias de Rusia y China a la hora de enviar su caso ante el Consejo de Seguridad, donde los países occidentales podrían acentuar su presión para imponer una condena contra Irán con posibles amenazas de sanciones.

Moscú y Pekín tienen poder de veto en el máximo órgano de la ONU. El portavoz del Consejo Supremo de la Seguridad Nacional, Hossein Entezami, recordó por su parte las posibles represalias de la República Islámica. «Si nuestro caso va al Consejo de Seguridad, aunque sea para una simple advertencia, para reforzar la autoridad del director del OIEA o para decidir sanciones contra nuestro país, el gobierno se verá obligado a poner fin a la suspensión de sus actividades (relacionadas con el enriquecimiento de uranio)», explicó Entezami.

Estados Unidos y la UE sospechan que Irán quiere usar sus conocimientos nucleares para construir armas atómicas, algo que Teherán rechaza con el argumento de que sus intenciones son pacíficas.



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