El Zamora perdió ayer a su único jugador extranjero, el argentino Diego Herrera, al que el club dio la carta de libertad después de que en los cinco meses que ha militado en las filas rojiblancas no haya sido capaz de demostrar el olfato goleador que avaló su llegada al Zamora CF desde el Universidad de Las Palmas. El delantero se despedía ayer del resto de la plantilla tras recibir la llamada del Ceuta, equipo que juega en el grupo IV de Segunda B y con el que intentará recuperar el sentido goleador tras una primera vuelta en el Zamora CF en la que, pese a jugar en la punta, únicamente consiguió un gol en la competición oficial.
Tras despedirse de sus compañeros, Diego Herrera reconoció a los periodistas que ha decidido «cambiar de aires» porque deportivamente no había estado al 100% en el equipo rojiblanco y pretendía que los aires del Sur le permitan «coger de nuevo la racha de otros equipos». El jugador argentino lamentó dejar en Zamora «buenos compañeros, una buena institución y unos hinchas que me trataron muy bien».
La llamada del Ceuta se produjo para reforzar un equipo que, al igual que el Zamora, suele estar en lo alto de la tabla pero este año no lleva una buena trayectoria, según reconoció. La marcha del delantero rojiblanco obliga a la directiva a buscar un sustituto en los doce días que quedan antes de cerrarse el mercado de invierno.
Pese a ello, ni la directiva ni el entrenador rojiblanco pretenden hacer un fichaje para salvar las apariencias y prefieren no incorporar ningún nuevo jugador antes que dar entrada a un futbolista que no sea del agrado del míster o no se adapte a las características del equipo. Raúl González ha señalado que con la marcha de Diego Herrera el equipo no ha quedado cojo pero sí justo, por lo que «habrá que mejorar la plantilla si se puede, pero sin perder la cabeza y con sentido común».
Sobre el primer entrenamiento de Daniel Hedrera con la camiseta rojiblanca, González indicó que, aunque este central no había jugado mucho con el Pontevedra, sí que había entrenado y eso le ha permitido llegar a Zamora sin lesiones ni tarjetas y con buen ritmo. El entrenador elogió el trabajo desarrollado por toda la plantilla en el entrenamiento de ayer, que por la tarde incluyó un minipartidillo en el que el equipo jugó «a un ritmo enorme y con mucha precisión, por lo que al finalizar el entrenamiento les he dado la enhorabuena».
Cita en El Plantío
El equipo piensa ya en el próximo compromiso liguero, frente al Burgos en El Plantío, un estadio en el que el Zamora consiguió su última victoria de Liga a domicilio, en marzo del pasado año, por lo que los jugadores ven en este desplazamiento una buena oportunidad para retomar el camino del triunfo, aunque el míster prefiere no hacer caso a las estadísticas.
La plantilla tuvo ayer una doble sesión de entrenamientos. Por la mañana, a partir de las 10.30 horas, los jugadores ejercitaron trabajo de fuerza física y explosiva para reforzar el tren inferior y mejorar el tono muscular. Por la tarde, a partir de las 17 horas, hubo sesión técnica y táctica en la que Quini entrenó apartado del resto del equipo. En la jornada de hoy, el conjunto también tendrá una doble cita de mañana y tarde en el Ruta de la Plata, mientras que para mañana el entrenador ha previsto una sesión física suave, con trabajo de fisioterapia, baño y masaje. El próximo rival del Zamora CF afronta el encuentro del domingo con la idea de ganar y afianzarse en los puestos de play-off. Mientras los burgaleses van terceros en la tabla clasificatoria con 36, el Zamora ocupa exactamente la misma posición, pero por la cola, con 17 puntos.
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