Ambición y humildad integran la receta que más repite Juan Carlos Pastor a sus pupilos. El seleccionador de balonmano considera necesaria esta combinación para repetir en el Europeo de Suiza -que comienza el jueves 26 de enero- el éxito logrado hace casi un año en el Mundial. De momento, ha introducido de forma paulatina sus conceptos sobre el balonmano en las tres semanas de dura concentración. Los primeros siete días en Valencia sirvieron para «recordar las cosas», según el técnico vallisoletano. La segunda, que terminó con el Torneo Internacional de Pamplona, estuvo destinada a «afinar. Ahora, estamos matizando la orquesta, aunque todos los principios básicos ya están asumidos por los jugadores», reflexiona Pastor, más tanquilo que en ocasiones anteriores.
La cita suiza será mucho más complicada que el Mundial. Todas las selecciones europeas con caché acuden al país helvético para arrebatar a Alemania el cetro continental. Precisamente contra los germanos comenzará España su camino en el torneo. «Los alemanes te van a plantar un 6-0 en defensa fuerte, duro. Como pierdas el balón, te marcan casi seguro porque tienen un contraataque muy bueno», explicó el seleccionador en la presentación de los patrocinadores oficiales del combinado nacional.
Ganar al campeón
Una victoria ante la actual campeona daría el pase para la segunda fase, ya que se clasifican los tres primeros de grupo (Francia y Eslovaquia lo completan). En el mismo sentido se expresaron los dos capitanes, David Barrufet y Mateo Garralda. El portero catalán aseveró que el primer partido es el más complicado de todos por los nervios «pero esto es para los dos».
Para Pastor, los franceses son «más móviles, pegajosos y veteranos. Y saben mucho de oficio, como se dice ahora», señaló el seleccionador, quien pidió a su equipo que sólo piense en ganar el siguiente partido. «Además, los demás también nos tienen miedo», apuntó. Pero antes de viajar a Suiza, España se medirá a Noruega en dos amistosos en los que el técnico de Valladolid confía terminarr de encajar las piezas de sus complejos sistemas defensivos y ofensivos y lograr que la orquesta afine como lo hizo en Túnez.