Construcciones como el Pasaje Gutiérrez «fueron producto de la evolución y expansión del comercio durante el periodo decimonónico, que obligaron a una ampliación de las zonas comerciales hacia el interior de las manzanas de casas», explica José Miguel Ortega del Río en su libro 'El siglo en que cambió la ciudad', publicado por el Ayuntamiento en el año 2000. «Como referente principal se tomó París, por ser en la capital francesa donde se instalaron los primeros. La expansión de este tipo de arquitectura fue rápida y a mediados de siglo ya había ejemplos notables en Alemania, Inglaterra e Italia. En España, la debilidad secular de las estructuras económicas no era un acicate para levantar pasajes comerciales», añade Ortega del Río.
La zona elegida para ejecutar el proyecto fue un solar entre las calles del Obispo y la Sierpe (actualmente Fray Luis de León y Castelar), «situado en una zona que si bien no era la de mayor actividad comercial de la ciudad, era atrayente en cuanto a la nueva urbanización que se realizaba en la calle Regalado», recoge el libro, que también hace referencia a los problemas con los que se encontró el arquitecto. El principal era que había un cierto desnivel entre las dos calles, motivo por el que se hizo necesaria la rotonda central.