Lo suyo son ganas de incordiar. A Rosendo Mercado no le duelen prendas recordar, de vez en cuando, que está mayor, incluso confiesa, sin pudor, que está a punto de cumplir 52 años. Pero sigue siendo un hidalgo caballero del 'rock and roll', transgresor, patriarca de filiación urbana y modelo estético de jóvenes de barriadas como su Carabanchel. A pesar de que su físico desgarbado le asemeja a un Quijote callejero, él se identifica con Sancho Panza, figura que reivindica en 'El acogote', uno de los temas de su último disco 'Lo malo es... ni darse cuenta'.