Las víctimas del terrorismo denunciaron ayer el abandono al que les tiene sometido el Gobierno a lo largo de un acto que tuvo como escenario la Casa de las Artes de Laguna de Duero y que convocó a más de doscientos de vecinos interesados en escuchar las opiniones de quienes sienten de cerca el aliento terrorista.
Las miradas iniciales y los aplausos posteriores tuvieron, sobre todo, una destinataria. Irene Villa, esa joven que se hizo famosa sin quererlo al sufrir el zarpazo terrorista cuando solo sumaba doce años. Asegura que prácticamente ya se ha acostumbrado a ser uno de los rostros representativos de las víctimas, pero no oculta que «en ocasiones pienso mucho en si lo que yo transmito es lo que realmente quieren expresar quienes han pasado por mi misma experiencia». Aunque a simple vista puede dar la impresión de que la acción terrorista ha perdido fuerza en los últimos años, esta madrileña de 26 años cree que «la situación actual es especialmente dura y difícil porque parece que lo que interesa ahora es dejarnos a un lado». Irene Villa recuerda que «todos queremos la paz, pero no podemos olvidarnos de la justicia». Niega además que exista una confrontación entre las dos asociaciones más representativas de las víctimas y, al mismo tiempo, pide que no se les utilice. Afirma que «me ha dolido muchísimo que nos identifiquen con partidos, porque solo veo que quienes nos dividen por siglas en realidad lo que buscan es que nuestra voz no se escuche con la excusa de que defendemos una u otra causa».
En el acto participaron, además de Villa y Gotzone Mora, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León, Pedro Samuel Martín, la secretaria general de la AVT, Carmen Miranda; el parlamentario del PP, Carlos Urquijo, el presidente del Colegio de Psicólogos de Valladolid, Jesús García, y la vicepresidenta de la Fundación AVT, María Jesús González.