Nacida en Carolina del Norte, y formada musicalmente en la Universidad de Indiana y el Conservatorio de Ohio, llegó a España hace 14 años, junto a su marido, Bob, de la mano de Max Bragado, para formar parte de la entonces naciente Orquesta Sinfónica de Castilla y León, en la que toca su violonchelo. Aquí vinieron al mundo sus tres hijos, que también hacen sus pinitos en varios instrumentos, y aquí estableció su hogar, primero en la capital y después en Simancas, en cuya recién inaugurada Escuela Municipal de Música es profesora.
-¿La vocación musical nace o se hace?
-En mi caso, mis padres y mis hermanos son músicos, así que nací destinada para ello, pero en otros casos no hay antecedentes, como mi esposo, que es el único músico en su familia y empezó en esto de casualidad, pero de cualquier forma, creo que la música se lleva en la sangre.
-¿Es el chelo un instrumento difícil de tocar?
-No más que otros. Todos son complicados de manejar. Hacer música es difícil, pero hacerla bien, es necesario mucho tiempo y trabajo, muchas horas de estudio, de ensayos, dedicación y vocación.
-¿Se puede vivir de la música en nuestro país?
-Es necesario mucho trabajo y mucha suerte. Vivimos lejos de nuestro país y de nuestras familias para poder vivir de ella. En Estados Unidos es más difícil. Pusimos en la balanza la música o lo demás, y dudamos un tiempo, pero ahora hemos conseguido trabajar los dos en lo que nos apasiona, en la misma orquesta, y tener tiempo para nuestros hijos, que es lo más importante.
-¿En España se reconoce el talento?
-Hay tradición musical y buenos músicos en su historia. Me encanta ver tantos niños estudiando esta disciplina. Es fácil que si lo haces bien se te reconozca, y los conservatorios son muy buenos.
-¿Ayudan las Administraciones a desarrollar ese talento?
-En Europa la cultura está considerada como algo más importante que en Estados Unidos. Hay más subvenciones para todas las artes. En una ciudad como Valladolid, en mi país no habría una Orquesta Sinfónica como la que existe aquí. En cambio, en Estados Unidos la música está integrada en el colegio y los niños, desde pequeños, estudian música y tocan instrumentos para divertirse, y aquí, la educación musical no es gratuita.