Cerca de un centenar de vecinos del edificio Horizonte del número 10 de la calle Mieses, en Huerta del Rey, abandonaron sus casas en torno a las 2.00 horas de ayer a medida que los residentes de los pisos situados bajo la vivienda de la décima planta que fue pasto de las llamas les alertaban golpeando sus puertas. A pesar de la petición de los bomberos de que permanecieran en sus domicilios -sí lo hicieron muchos inquilinos del noveno para arriba-, muchos optaron por salir a la calle «ante el temor de que se produjera alguna explosión o de que se propagaran unas llamas que alcanzaban el piso de arriba», afirma Amador, un vecino del segundo, quien explica que todos ellos salieron de «manera ordenada».
Una vez en el exterior de la parcela -el portal está en un recoveco de la calle Mieses-, cuando los termómetros bajaban de cero grados, los policías desplazados al lugar de los hechos decidieron arrancar sus patrullas y encender las calefacciones para que «los numerosos niños que salieron de sus casas pudieran evitar el frío», recuerda José Luis, un inquilino del séptimo. Una hora después, los «autodesalojados», como reconoce Rosa, vecina del sexto, regresaron a sus pisos.
Por la mañana, la mayoría de los residentes confesaban que «aún tenemos el susto en el cuerpo», resumió Jesús, el dueño del piso colindante con el incendiado. El vecino explicó que las fallecidas eran una «familia humilde» y lamentó que ninguna «pudiera pedir auxilio para haber podido rescatarlas antes».