Recaló en este puerto mesetario «por el devenir propio de una profesión que tiene sitios, etapas y que no es normal que se perpetúe». Tras 35 años en la tarea, ha llegado a la conclusión de la necesidad de la itinerancia y la caducidad. «La primera etapa fue muy larga, de casi 21 años», y la pasó en la Sinfónica de Tenerife a la que convirtió en profesional. También creó de cero la Sinfónica de Galicia con la que hizo una gira por los mejores escenarios alemanes con tan solo tres años de historia «porque falló la Orquesta de Venezuela y trabajando duro, ahí estuvimos». Ahora esa Orquesta repite esas giras y Rojas Guillén lo vive como un éxito propio «aunque ya no esté allí, pero es algo que ayudé a construir. Creo que es bueno cambiar para el proyecto cultural en el que estás. Es difícil innovar, estar al día después de quince años en el mismo puesto. Mi experiencia me demuestra que es sano cambiar de aires». El último cambio le trajo a Valladolid. Además de los conciertos, ha impulsado la actividad discográfica. «Hemos grabado un disco con obras de Montsavatge y Luis de los Cobos y otro de música para un DVD de la Consejería con música de Antón García Abril. La semana pasada se empezó a grabar otro con obras de Jesús de Monasterio».