Quiero aclarar el malentendido que ha causado en parte de la población palentina mis malinterpretadas y poco afortunadas respuestas ante la prensa al ser preguntada en qué gastaría el sabroso premio de 6.000 euros obtenido, que otorga el comercio de Palencia todas las navidades. Mi contestación fue que no lo sabía porque tenía de todo, y esto ha hecho pensar que como poco soy la señora de un magnate.
Soy hija de un obrero y esposa de un obrero, pero muy trabajador, y espero no pasar nunca las navidades pensando en solucionar mis problemas con premios de lotería. No hay mejor premio que tener salud, trabajo e ir de honrado por el mundo. Aunque es verdad que todos jugamos a los sorteos con la esperanza de que nos toque, yo soy una persona conformista. No tengo un mercedes, ni un visón, ni un chalé en la costa, pero sí soy rica en buenos sentimientos, y no añoro lo de la nadie. Y, por supuesto, doy gracias a Dios todos los días por existir y levantarme cada mañana para vivir mi vida. ¿Díganme ustedes a mi si no soy afortunada!