Estoy indignado por cómo juega Fundación ONCE con la discapacidad de las personas. La publicidad que emiten en televisión y radio es engañosa. Yo he solicitado su ayuda para enseñar a una hija a superar su discapacidad y me han contestado que lo que ofrecen es «básicamente prótesis auditivas, sillas de ruedas y coches adaptados». Dónde están esas palabras tan bonitas de los anuncios: «La Fundación ONCE acompaña al discapacitado durante toda su vida», o «nunca estará solo». Mentira.
Mi hija va a cumplir cuatro años y tiene una discapacidad motora e intelectual, pero para la ONCE es normal: ve, oye y anda. Pero a mi hija tenemos que guiarla a cualquier sitio, y no es ciega ni sorda; para levantarse de la cama, subir o bajar escaleras, tenemos que ayudarla, y no va en silla de ruedas.
¿Conducir un coche adaptado? Prefiero que algún día aprenda a comer sola. Espero que reflexionen y se den cuenta de que son muchas las personas con discapacidad que están olvidadas por la ONCE y por la Administración.