Irán desoyó una vez más las advertencias de Estados Unidos y de la Unión Europea y quitó ayer los precintos de varios centros de investigación nuclear, lo que demuestra que la República islámica está decidida a seguir adelante con sus controvertidos planes atómicos. El director general de la AIEA, Mohamed El Baradei, reconoció que Irán quiere enriquecer uranio «a pequeña escala» en sus instalaciones de investigación nuclear de Natanz, en el centro del país, según un comunicado publicado ayer en Viena.