El segoviano Apuleyo Soto, es profesor, poeta y periodista, autor de veinte libros para niños, de cuentos, teatro, y poesía, conferenciante de renombre, pregonero de fiestas, asiduo colaborador de periódicos y revistas de ámbito nacional y regional. En su trayectoria como escritor y poeta ha recibido varios premios nacionales por sus trabajos de investigación sobre folklore y literatura popular.
-Sus libros están dirigidos a los niños. ¿Por qué se vuelca en la infancia?
-Creo en los niños. Creo en su enorme capacidad de aprendizaje y cambio. En los niños está el presente más que el futuro. Viven y hacen vivir a los mayores. Todo lo que les das lo absorben como una esponja, y esa actitud abierta me llena de satisfacción.
-Lo suyo con los niños, ¿es un don?
-Creo que sí, y yo no fui consciente de él en un principio. Los niños se me acercaban como pajaritos; les encantaba la música de mi lenguaje; rimaban conmigo; se sentían grandes, importantes y felices. Y eso me estimulaba más.
-Es periodista, maestro y dramaturgo. ¿En cuál de las tres facetas se desenvuelve con más soltura?
-En la tres. Soy un escritor y conferenciante multiusos. Y un maestro informado y divertido. No me gusta ni aburrir ni aburrirme. El público eso lo valora mucho. Y yo también. Si algo me resumiría a mi, sería mi condición humanista, eso tan noble que se está perdiendo en la vida de sociedad.
-¿Emplea el humor?
-Es mi herramienta fundamental. Más que el humor, la ironía. Hay que mirar el mundo y las estúpidas cosas que en él pasan con distanciamiento y relatividad. Y, entonces, te dan risa, pero también te hacen pensar para no ser un bobo solemne.