El trabajo de los Reyes Magos aún no ha terminado. Al largo viaje emprendido desde Oriente y las muchas horas empleadas durante la madrugada del 6 de enero en visitar todos los hogares de los palentinos para dejar regalos a niños y mayores se suma ahora la dulce carga de contestar a la cantidad ingente de cartas que los más pequeños les hicieron llegar días atrás a través de los pajes o depositándolas en el buzón situado en el vestíbulo principal de la oficina de Correos instalada en la Calle Mayor.
Los Reyes tendrán, pues, trabajo extra, y los empleados de Correos, también. Y es que entre 3.000 y 4.000 cartas envían cada año los niños de Palencia a Sus Majestades de Oriente para pedirles juguetes y regalos. Pero los Reyes por algo son Magos y no tardarán demasiado en hacer llegar, de mano del cartero real, una contestación a las misivas de peticiones de presentes de los más pequeños con un mensaje de agradecimiento por hacerles una vez más depositarios de sus sueños.
Los Reyes Magos acompañarán este año las cartas de respuesta a los niños con un pequeño detalle: una hoja de sellos de Los Lunnis. .. Correos ha puesto a disposición del cartero real un total de 200.000 cartas de contestación en todo el país, que irán acompañadas de este pequeño obsequio relacionado con el mundo del correo y que enviará a los domicilios de los remitentes hasta que las existencias se agoten. Para ello deben figurar el nombre y las señas completas de los pequeños que hayan enviado sus misivas dentro del período de la campaña de los Reyes Magos, que finalizó el pasado 30 de diciembre.
Los pequeños que enviaron la carta a sus Majestades a través de Internet y que desean también que el Cartero Real les conteste personalmente, debieron rellenar los campos de nombre y apellidos, dirección y código postal. Ellos recibirán también, por correo ordinario, un obsequio, el mismo que los niños que hayan enviado la carta tradicional con sus peticiones en buzones tradicionales.
A la trituradora
De lo que se librarán los Reyes Magos es de tener que trabajar para deshacerse de todas las cartas que les han enviado los niños palentinos. Los empleados de la empresa postal enviarán todas las misivas a una trituradora que destruirá las cartas pero no el papel, ya que los restos se reciclarán y se destinarán a la venta.