Hace diez años dejó su Ecuador natal y, maleta en mano, vino a España a probar suerte. Ocho años trabajando en Palencia le han creado un doble sentimiento, el de ser de aquí y de allí al mismo tiempo. Hoy cierra su caseta de la Plaza Mayor y dice adiós a la temporada navideña. Según su cuenta de resultados, Rolando Albán considera que los Reyes Magos no han sido generosos en la capital palentina, pero confía en este año que comienza y que encara con optimismo.
-¿Cómo han ido las ventas en estas fiestas?
-Han sido muy tranquilitas. Papá Noel y los Reyes Magos han llegado a la Plaza lo justo. No han querido dejarnos mucha alegría, pero tampoco se han olvidado de nosotros.
-¿Cuáles han sido los artículos más vendidos?
-Han venido muchos jóvenes en busca de un obsequio para su 'amigo invisible' y muchos novios y novias para comprar el regalo a sus parejas. Todos los chicos buscan objetos asequibles y con buen gusto. Y es lo que he procurado venderles.
-En Ecuador ¿la bisutería es muy diferente?
-Allí trabajamos de formas distinta. Vendía objetos que fabricaba yo con concha o madera, aquí moldeo la plata que viene de Thailandia o compro los abalorios y los ensamblo yo en bonitos pendientes. Los de tres euros son lo que más éxito han tenido.
-¿Y qué le pide a 2006?
-Que la gente venga más a visitarnos por aquí. Vivo de esto y creo que a los vendedores ambulantes se nos podría ayudar más desde el Ayuntamiento. Se rumorea que no estaremos en este sitio el año que viene y no quiero que sea así. Además me gustaría que nuestra asociación formase parte del Consejo de Fiestas, junto a los feriantes.
-¿Qué recuerdos le trae este puesto de venta?
-Con la venta ambulante he recorrido España y todos los lugares me han aportado algo. Aquí vivo con mi mujer y mis dos hijas pero mi trabajo me obliga a estar en cien lugares distintos. Siempre he encontrado gente que me ha acogido bien en todas partes y con eso me quedo.
-¿Volverá a su país natal a mostrarles la plata?
-Ojalá ganase tanto con mi trabajo como para poder pagar cuatro pasajes. Así mis hijas conocerían sus orígenes. Pero de momento solo pido a la Administración que nos ayude. Es muy triste que tu trabajo dependa de que un Ayuntamiento te deje ejercer. Simplemente quiero trabajar, trabajar mucho.