Con todo el grueso de su exportación de gas a la Unión Europea dependiendo de los gaseoductos ucranianos era evidente que Rusia no podía continuar ni un día más enfrentada con su vecino eslavo. Tras unas maratonianas negociaciones que se prolongaron hasta la dos y media de la madrugada, las compañías de gas rusa y ucraniana, Gazprom y Naftogaz, alcanzaron ayer un acuerdo para los próximos cinco años que pone fin a un conflicto energético que llegó a alterar seriamente el abastecimiento a la Unión Europea.