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Lunes, 2 de enero de 2006
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Con los mejores deseos
Las ideas más singulares rescatadas entre el masivo trasiego de felicitaciones navideñas
EN el top de los clásicos navideños consolidados sigue apareciendo, a pesar de las tentaciones electrónicas, el envío masivo de tarjetas de felicitación. No hay organismo, institución o cargo público que se precie que no multiplique su firma, sello o logotipo para estos menesteres, y en esta transición entre el año extraviado y el neonato la redacción de EL NORTE se empapela con los mejores deseos de quienes bregan a diario con la actualidad.

Atendiendo a la oferta, y en un fugaz repaso a las decenas de postales recibidas, se puede decir que la originalidad brilla en las excepciones: son pocas pero significativas. Una medalla a la singularidad se merece César Gutiérrez, conservador de la Casa Museo de Antonio Machado, quien huye del tipismo en blanco nieve con una fotografía de aspecto antiguo en la que aparece el firmante compartiendo mesa y copita con el poeta sevillano. Como Machado, se ha tocado con sombrero y se deja caer sobre un bastón. «Don Antonio y yo mismo deseamos unas felices fiestas y un próspero año 2006 al decano de la prensa castellana», escribe en el dorso de tan sugerente imagen. Otro fotomontaje curioso es el que propone el recién creado Grupo I, una empresa inmobiliaria cuyo mensaje navideño está escrito a tiza sobre una pizarra por el mismísimo Albert Einstein.

Ambos son ejemplos de originalidad en el concepto, aprovechando como la propia Casa Real los cada vez más avanzados y accesibles programas informáticos de retoque fotográfico. Sin embargo, se puede ser también especial sin renunciar a los clichés gráficos de estas fechas. La empresa Agenda, por ejemplo, impacta desde el mismo sobre, un contenedor acolchado de brillo galáctico que guarda en su interior un rosario de bolas de adorno listas para colgar en el árbol.

Otro botón de muestra se lo debemos a Manos Unidas. Esta vez, la composición es la tradicional pero los elementos son rompedores: en su tarjeta, la clásica estampa de la Virgen María arrobada ante su recién nacido se sustituye por una madre india con su bebé, nacido seguramente en las mismas condiciones de pobreza.

Donde más se han esmerado los felicitadores es en la parte escrita, regalando en ocasiones (las menos) ocurrencias propias y extractando (la mayoría) citas cultas alusivas o no a la Navidad y al cambio de año; en esto, las sacas parecen compendios de frases célebres rebuscadas para la ocasión.

Promesas

Curiosamente son dos políticos socialistas de la provincia los que en estas lides se han manejado con más singularidad. María Teresa Rodrigo Rojo, secretaria segunda de la Mesa de las Cortes de Castilla y León, incluye en su postal una etérea receta navideña: «Varias medidas de ilusión, una porción de amistad y muchos gestos de ternura. Hornear pacientemente, envolver con risas, luces y canciones y ofrecer con el corazón durante todo el año». Toda una promesa de talante.

Su compañero de partido David Rubio, secretario provincial de PSOE, prefiere lanzar un aviso para navegantes: «Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver». A pesar de la indirecta, el dibujo de la portada es explícitamente pacífico, un trazo picasiano con la paloma sujetando en su pico la ramita de olivo.

Sin retirarnos de la arena política, la anécdota de Francisco Vázquez, presidente provincial de Partido Popular. Su felicitación es plásticamente bellísima, con la imagen en primer plano de dos manos desiguales manchadas de pintura obra del artista Adriá Pina y propiedad del Senado. En el interior, una clásica frase de felicitación con letra de imprenta en la que se desea al receptor un próspero año 2005. O el señor Vázquez ha aprovechado el excedente de tarjetas que quedó el año pasado o se trata de una errata de bulto. El caso es que, visto el error a tiempo, un trazo de tinta de bolígrafo convierte artesanalmente el 5 en 6, y santas pascuas.

Sobriedad

Se agradecen a pesar de todo estas cuitas, porque la verdad es que en el plano institucional abunda la sobriedad, las imágenes religiosas y los gráficos de siempre. Como en los tarjetones procedentes de la Junta de Castilla y León, cuyos altos cargos han compartido la reproducción de una pintura al fresco de la capilla del Palacio de Gaudí en Astorga.

Nada que ver la propuesta de José Luis Martín Moral, portavoz de Izquierda Unida en la Diputación. Sus deseos para el año 2006 se resumen en la declaración de intenciones contenida en el Imagine de John Lennon, traducido al castellano y convertido en tarjeta navideña en un año de tantas conmemoraciones. En la línea de los aniversarios está también el sorprendente tarjetón de la Fundación Don Juan de Borbón, en el que aparece Don Quijote a los pies del Acueducto para despedir el año cervantino. «Hasta siempre, Quijote» es el texto de felicitación, y «Segovia, Ciudad de las Artes y el Pensamiento» el lema de apertura, impreso por cierto en una gran bola que desluce el resultado.

Con mensaje

Hay mil derivaciones, pero para terminar se pueden destacar otras dos. Son las representantes de lo que podríamos llamar felicitaciones con mensaje, con la moraleja propia de los cuentos.

La primera viene de Gráficas Ceyde. En la portada sorprende encontrar el deseo de una «Liz Navidad» por parte de la empresa. ¿Otra errata como la de Vázquez? No, esta vez un juego de palabras que se resuelve en el interior: «La Navidad sin Fe no es Navidad».

Y la segunda de la siempre docente Dirección General de Tráfico. En su felicitación, una plancha de acetato (transparente) muestra una señal de curva peligrosa a la izquierda junto a un texto que dice: «Dos señales distintas, una misma misión: guiarnos hacia la vida». Se levanta el plástico y en el lugar de la señal se deja ver la estrella que guió a los Magos hacia Belén.



Vocento