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Rusia cumple sus amenazas y corta el abastecimiento de gas a Ucrania
La medida de la compañía rusa Gazprom afecta al abastecimiento de Europa occidental
El presidente ucraniano, Viktor Yuschenko, y el director de la compañía Naftogaz, ayer en Kiev. / EFE
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LA GUERRA DEL GAS
DICIEMBRE DEL 2005

Miércoles, 14: Gazprom anuncia un alza abrupta de sus precios para Ucrania en el 2006, a 220-230 dólares por 1.000 m3 de gas.

Jueves, 15: Gazprom rechaza la propuesta ucraniana de crear una empresa mixta para distribuir una parte del gas ruso entregado a los ucranianos.

Martes, 27: El primer ministro ucraniano, Yuri Ejanurov, estima que Kiev tiene derecho, por contrato, al 15% del gas ruso que pasa por su territorio hacia Europa en pago de los derechos de tránsito, dando a entender que Ucrania podría servirse en los gasoductos si Gazprom interrumpe las entregas.

Jueves, 29: El presidente ruso, Vladimir Putin, propone a Ucrania un crédito de 3.600 millones de dólares para amortizar el paso de las ventas de gas ruso a Ucrania al precio del mercado. Rechazo del presidente Yuschenko.

Viernes, 30: Viktor Yuschenko propone a Putin congelar el precio del gas hasta el 10 de enero. Rechazo de Gazprom, que insiste en que si no se concluye un acuerdo las entregas de gas se interrumpirán el 1 de enero.

Sábado, 31: Putin propone aplazar tres meses la subida del precio del gas que vende a Ucrania con la condición de que a partir del segundo trimestre del 2006 acepte la subida fijada por Gazprom. El Gobierno de Kiev también rechaza esta propuesta.

Tal y como ya se había advertido, la compañía Gazprom, el poderoso monopolio energético ruso, procedió ayer a cortar el flujo de gas con destino a Ucrania en una actitud que tendrá consecuencias imprevisibles para la economía del país y para la estabilidad en la zona. El desencuentro se produce a causa de la negativa de Kiev a aceptar las nuevas tarifas de gas establecidas por Gazprom, que casi quintuplican las vigentes hasta la fecha.

La primera consecuencia de la decisión de Rusia ha sido una drástica reducción de los suministros de gas a los países de la UE, a través del gaseoducto que pasa por suelo ucraniano, de la que Kiev y Moscú se culpabilizan mutuamente. Polonia y Hungría fueron los primeros países en notar esa bajada de la presión en el interior de la tubería.

Cruce de acusaciones

La compañía ucraniana Naftogaz aseguró ayer en un comunicado que Rusia «ha disminuido los volúmenes de gas en tránsito hacia Europa». Según Naftogaz el recorte es de 67 millones de metros cúbicos por encima de lo que Rusia había anunciado. Por su parte, Serguei Kuprianov, portavoz de Gazprom, afirmó que el suministro a Europa se mantiene en los niveles habituales y que, por tanto, si ha caído el volumen de gas en esa dirección, es por que «Ucrania lo está robando».

Este primer cruce de acusaciones, unido al que ha hecho Moscú al sostener que Kiev ha «saboteado» las negociaciones, no es más que el botón de muestra de lo que se avecina a partir de ahora en las relaciones entre ambos países. Kupriánov ha dado a entender que, si se confirma que se está extrayendo unilateralmente gas del gaseoducto que abastece Europa, Gazprom procederá a recuperar la misma cantidad de hidrocarburo de la conducción que, pasando por territorio ruso, llega a Ucrania procedente de Turkmenistán.

El primer ministro ucraniano, Yuri Yejanúrov ya advirtió que Ucrania se quedará con el 15% del gas que pasa por el gaseoducto europeo. De igual forma, Yejanúrov reiteró el sábado su amenaza de subir el alquiler a la base naval rusa de Sebastopol (Crimea), lo que, según Moscú, podría desembocar en que Rusia deje de reconocer el trazado actual de su frontera con Ucrania, en clara alusión a Crimea. Todo son solo amenazas, pero están haciendo que suba la tensión entre dos países que formaron parte del mismo Estado durante siglos.

Las autoridades ucranianas, mientras tanto, se afanan en dar imagen ante su ciudadanía de que nada catastrófico va a suceder y que nadie se quedará sin calefacción este invierno. En Kiev se ha creado una célula de crisis interministerial para hacer frente a cualquier contingencia. Tres centrales térmicas han recibido instrucciones para comenzar a sustituir el gas por carbón. Ucrania produce solo el 20% del gas que necesita. El 80% restante viene de Rusia y Turkmenistán. El presidente ucraniano, Viktor Yuschenko, volvió ayer a reiterar que la tarifa que exige Gazprom es exorbitante e hizo un llamamiento a reanudar las negociaciones lo antes posible.



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