Villaherreros une las nueve provincias de la región

Grupo de danzas de Becerril de Campos, en el encuentro de Villaherreros./César Ceinos
Grupo de danzas de Becerril de Campos, en el encuentro de Villaherreros. / César Ceinos

Más de 500 personas participan en un encuentro organizado por Comunidad Viva Castilla y León

CÉSAR CEINOSVillaherreros

Los kilómetros que separan la localidad zamorana de Lubián de la soriana de Molinos de Duero (380) o la distancia entre el municipio leonés de Mansilla Mayor y el abulense de El Oso (200), por poner dos ejemplos, quedaron este sábado reducidos a la mínima expresión en Villaherreros. Esta localidad de la comarca de Tierra de Campos acogió el primer encuentro de la Comunidad Viva Castilla y León, que está formada por nueve pueblos del territorio autonómico con más kilómetros cuadrados de España.

La concentración, que surgió a raíz del hermanamiento de estos lugares en el pasado mes de marzo, tiene como objetivos dar a conocer estos pequeños núcleos rurales, potenciar la identidad castellano y leonesa y afianzar el contacto entre sus moradores del medio rural con nuevos lazos y vínculos. Para que toda la región estuviera representada, los jóvenes villaherrerenses –de los que surgió la propuesta, de ahí que la edición inaugural se ‘jugara en su casa’– contactaron con un Ayuntamiento de cada provincia hasta completar esta unión, de la que forman parte, además de los cinco ya citados, San Miguel del Pino (Valladolid), Rágama (Salamanca), Sebúlcor (Segovia) y Canicosa de la Sierra (Burgos).

Las asociaciones Sin Fronteras y Virgen de la Vallarna, así como los vecinos de la entidad villaherrerense se implicaron para que el día se desarrollara sin fallos. En total, participaron en esta cita cerca de medio millar de personas, una cifra algo mayor de la que preveía la organización, que también se aplicó a fondo durante todo el día. La expedición más numerosa, con 70 participantes, llegó desde las montañas burgalesas de la sierra de la Demanda, cuyos vecinos, al igual que el resto de visitantes, conocieron el patrimonio cultural de la villa palentina.

Un grupo de voluntarios mostró los principales atractivos de la localidad. Los puntos más destacados, o de los que están más orgullosos los residentes, son las bodegas ubicadas en el alto de San Pedro, a unos 1.500 metros del casco urbano. Durante el paseo por estas construcciones tradicionales, de las que se conservan en óptimas condiciones unas cincuenta unidades, los turistas probaron el vino elaborado por los propios propietarios. Además, en el centro de la villa, pudieron observar las exposiciones temporales, la iglesia parroquial de San Román o los novedosos murales elaborados durante los últimos años por los artistas José Ignacio ‘Ampparito’, Joaquín Vila y Zësar Bahamonte.

La programación incluyó los bailes tradicionales palentinos. Los encargados de dar a conocer las danzas palentinas fueron el Grupo Provincial de Danzas y el de paloteo de Becerril. Ambos actuaron junto al frontón, mientras los asistentes tomaban un buen aperitivo acompañado por el vermú Corito o compraban alguno de los manjares del club Alimentos de Palencia en la Plaza Mayor. Los productos de la tierra también protagonizaron el banquete, que se desarrolló en la panera de la Hermandad y en una era cercana. En esta ocasión, los comensales disfrutaron de unas sopas de ajo o unas alubias de Saldaña y, de postre, unas ciegas.

La valoración, tanto de los responsables de la actividad como de las autoridades, fue muy positiva. El primer teniente de alcalde de Villaherreros, Ricardo Gutiérrez, destacó el buen ambiente que reinó durante todo el día y, cómo no, la implicación de todos los ciudadanos. Además, el tiempo acompañó a la celebración. Por su parte, el regidor de Lubián, Felipe Lubián, declaró que quiere que la iniciativa continúe desarrollándose en los próximos años. «Ahora nos estamos conociendo, pero ojalá cada vez nos juntemos más y charlemos más», afirmó. La idea de los promotores es que se celebren dos reuniones anuales y que los municipios se vayan rotando hasta que todos sean anfitriones.

El mandatario de San Miguel del Pino, Enrique Gonzalo, subrayó la importancia de crear sinergias entre pueblos rurales de la comunidad autónoma. «Los propios habitantes tenemos que hacer fuerza para que la Junta de Castilla y León y las diputaciones nos escuchen más», remarcó.

Por último, como demostración de la unión de estos municipios, las nueve delegaciones cerraron la jornada plantando otros tantos árboles y colocando al lado de ellos una placa conmemorativa que recuerda el primer encuentro de la ‘Comunidad Viva Castilla y León’.

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