Villahán danza a Santa Marina

A la derecha, la alcaldesa de Villahán, María de los Ángeles Cantero. / Luis Antonio Curiel

Los vecinos disfrutan de las fiestas y estrenan la bandera y escudo del municipio

LUIS ANTONIO CURIELVillahán

Centenares de villanuscos se reunieron el martes para celebrar su fiesta grande en honor a Santa Marina. Hija de Lucio Castelio Severo, gobernador romano de Galicia y Lusitania y de su esposa Calsia, nació en la actual Baiona de Pontevedra hacia el 119. Según cuenta la historia, Calsia tuvo nueve hijas en un solo parto, por lo que ordenó ahogarlas en secreto por temor a ser repudiada. Sin embargo, las niñas fueron bautizadas y repartidas entre varias familias cristianas por lo que, llegado el momento, tuvieron que comparecer ante su padre, que las encarceló por tal hecho, aunque consiguieron huir. Todas las hermanas murieron mártires. Marina hacia el año 139.

Los actos festivos comenzaron con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia de San Andrés, amenizada por el tenor palentino Carmelo Ruiz. La tarde continuó con uno de los actos más esperados por los villanuscos, las danzas a su patrona. Durante casi dos horas, los vecinos procesionaron a Santa Marina, una talla de finales del siglo XVI, por las calles del pueblo, amenizados al son de dulzaina y tamboril por los Dulzaineros de la Asociación Cultural Entusiastas de la Dulzaina de Palencia. La peculiaridad de esta procesión es que se realiza danzando durante todo el recorrido. Niños y mayores expresaron de este modo su cariño a Santa Marina con vivas y danzas, en un ambiente festivo y de profunda religiosidad popular. «La danza es uno de los momentos más emotivos para los villanuscos, como expresión del cariño y devoción que profesamos a Santa Marina. Hemos perdido en cierto sentido la danza original e intentamos bailar algo que se acerque a la nuestra, que es una danza típica cerrateña, muy parecida a la de Garón, de Antigüedad. También nos gustaría recuperar los trajes palentinos para danzar a Santa Marina y trabajaremos en este sentido para conseguirlo», señaló María de los Ángeles Cantero, regidora de la localidad que, como villanusca de pro, es una danzante más.

Los villanuscos bailaron a la Santa ataviados con el pañuelo típico de las fiestas, que cada año difiere en el color y que también va cambiando de imagen, siendo rojo el de este año. Además, los villanuscos han engalanado sus calles y casas con los pañuelos de las fiestas de otros años, dando color al pueblo en estos días festivos. También algunos vecinos portaron las camisetas conmemorativas de la localidad, con el eslogan de ‘Villahán, el paraíso de las bodegas’. Danzas como expresión de fervor y tradición en las que participaron grandes y pequeños, que además lanzaron numerosos vivas enfervorizados a Santa Marina durante la procesión. La jota hacia adelante y hacia atrás constituye una de las tradiciones más arraigadas de la localidad. Al grito de ‘A por la Virgen’ o ‘a por el pendón’, los danzantes se encaminan a por Santa Marina o a por el pendón que encabeza la procesión, cruzándose entre los danzantes en varios momentos.

El calor de la tarde se vio mitigado por la iniciativa de la peña de los jóvenes, que acudieron con un carrete repleto de bebidas recubiertas de hielo. Una curiosa iniciativa que tuvo gran acogida entre los vecinos y que, además, sirvió para que así colaborasen con la peña juvenil.

El canto de la Salve en al atrio del templo parroquial y el himno a Santa Marina en el interior del templo pusieron el broche de oro al día grande para los villanuscos, después de un fin de semana intenso. «Os animo a ser fieles a la tradición y a disfrutar con respeto nuestro día grande, honrando con nuestras danzas a Santa Marina, al igual que lo hicieron nuestros antepasados», comentó el párroco, Jesús Díez.

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