Valdecañas de Cerrato deja su huella en la Fiesta de la Vendimia del Arlanza

El pregonero, Miguel Delibes, brinda con los representantes institucionales ante cientos de vecinos y visitantes./Luis Antonio Curiel
El pregonero, Miguel Delibes, brinda con los representantes institucionales ante cientos de vecinos y visitantes. / Luis Antonio Curiel

Los vecinos transforman la localidad para mostrar estampas de antaño y promocionar sus atractivos turísticos

LUIS ANTONIO CURIELValdecañas

Por fin llegó el día esperado después de varias semanas de preparativos y de trabajo en equipo. Valdecañas de Cerrato se vistió de gala para acoger a centenares de personas que quisieron disfrutar de la XX Fiesta de la Vendimia de la Denominación de Origen Arlanza y de la hospitalidad de los valdecañeses. Una jornada que quedará grabada en el recuerdo de la multitud de asistentes, que comprobaron cómo el esfuerzo conjunto al final tiene su recompensa. «Hoy es un día para dar a gracias a todos mis vecinos por su esfuerzo, trabajo y entrega, que nos han permitido disfrutar de una jornada muy especial con motivo de la Fiesta de la Vendimia. Todos los visitantes se han sorprendido del trato que les hemos dado y del aspecto que presentaba el pueblo para recibirles. El esfuerzo e implicación de todos los vecinos ha merecido la pena», destacó Luis Javier López Modrón, alcalde de la localidad.

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Los valdecañeses sacaron lo mejor de sus hogares para engalanar su pueblo. Las casas recobraron un colorido especial gracias a colchas, mantas y tapices que colgaban de ventanas y balcones, además de los numerosos enseres que decoraban las viviendas. Las calles y plazas se convirtieron en estampas para el recuerdo, con numerosos aperos y utensilios de la época. Los vecinos recrearon cómo vivían en la localidad a mediados del siglo pasado. Un pueblo rural con encanto, en pleno corazón del Cerrato, en el que las faenas agrícolas y ganaderas ocupaban parte importante de la vida diaria. Tareas en las que la tradición vitivinícola jugó un papel importante, con cerca de un centenar de bodegas. De hecho, Valdecañas de Cerrato conserva cuatro zonas de bodegas localizadas en el atrio, Pillallo, Cuestanilla y Balsilla.

Los visitantes pudieron contemplar escenas típicas como la cantina, la trilla, el lagar, el horno –donde degustaron pastas y magdalenas–, las bodegas del atrio –donde probaron vino y queso–, el huerto, usos y costumbres, la escuela, ‘las ratas’ –haciendo un guiño a la película rodada en la localidad a partir de la obra de Miguel Delibes–, el pastoreo, una casa lugareña, el salón de baile, la vendimia, las bodegas y el gallinero.

También pudieron verse algunas estampas relacionadas con los oficios tradicionales y una esmerada decoración en cada casa y rincón de la localidad, con algunos muñecos creados para la ocasión y colgaduras con la imagen de la patrona, la Virgen del Campo, para engalanar todas las fachadas. Un arco de fardos de paja daba la bienvenida a todos los visitantes junto a un mural en el que podían plasmar las manos como recuerdo de una jornada tan especial y bajo el lema ‘Valdecañas deja su huella en la Fiesta de la Vendimia’. De hecho, los alumnos del Colegio San Pedro también participaron en la decoración del mural elaborando racimos de uva con distintos materiales. Otros puntos de especial interés que visitaron fueron la Casa del Cordón, la Casa Parroquial, el Mirador de la Torre de San Nicolás de Bari y varias casas solariegas. Todo un programa que ha estado coordinado por varios vecinos, como Donaciano Sardón y Rosa Esteban. Todos los vecinos se vistieron de época y ofrecieron un vistoso pañuelo a los visitantes.

Fue espectacular la traída de la uva en burros, rememorando tiempos pasados de la localidad. Más de un vecino se emocionó al recordar estas tareas que congregaban a todo el pueblo en un ambiente festivo. Acto seguido, dos jóvenes de la localidad realizaron la pisada de la uva para que todos los asistentes pudieran degustar el primer mosto, brindando por el futuro del mundo rural y de la D. O. Arlanza.

La Fiesta de la Vendimia fue el marco perfecto para promocionar los productos de la tierra, destacando los caldos de la Denominación de Origen Arlanza, que fueron degustados y adquiridos en las casetas preparadas para la ocasión. Además, los asistentes disfrutaron de comida típica con el guiso de carne con patatas servido en una cazuela conmemorativa, que se agotó enseguida y que pudieron degustar sobre fardos de paja a modo de mesas de lo más rústico.

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