Seis empresas optan a las obras de renovación del Museo de Palencia

Fachada del Museo de Palencia./A. Quintero
Fachada del Museo de Palencia. / A. Quintero

La Comisión de Valoración realiza en la actualidad la primera puntuación y el 13 de marzo se abrirán las ofertas económicas

FERNANDO CABALLEROPalencia

Treinta años después de concluirse la adaptación de la Casa del Cordón como Museo Arqueológico, el edificio precisa de una nueva vida que le permita prolongar esa vida otros cuarenta o cincuenta años. Este es el objetivo principal de las obras de remodelación que se van a llevar a cabo, previsiblemente, a partir de junio. Con un presupuesto base de la licitación de 1.053.071 euros, seis empresas han presentado en la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos de Educación y Cultura, que depende del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, sus propuestas para ejecutar la obra, cuyo proyecto ha sido redactado por el arquitecto Luis Arranz Algueró, el mismo que firmó en su día la rehabilitación de la Casa del Cordón en museo, que es una institución de titularidad estatal y gestión transferida a la Junta de Castilla y León. El edificio se terminó de construir en 1986, aunque no fue hasta 1997 cuando se abrió al público.

En la actualidad, según señalaron ayer fuentes ministeriales, técnicos del organismo oficial revisan las propuestas para comprobar que todas las empresas se encuentran en disposición de realizar el proyecto. La Comisión de Valoración emitirá las primeras puntuaciones, aunque no será hasta el 13 de marzo cuando se conozcan las ofertas económicas y se proceda a la adjudicación a la empresa o unión temporal que mejor posición logre. En ese momento, se abrirá un periodo de un mes para la presentación de alegaciones. Si concluye este plazo sin ninguna objeción por parte de las empresas que han optado al concurso, la adjudicación se dará por definitiva.

Si estos plazos se cumplen sin ninguna contrariedad, las obras podrían comenzar a finales de mayo o principios de junio, unas obras que obligarán a cerrar el museo en algunos momentos. La ejecución del proyecto en los meses de verano –el plazo es de ocho meses– beneficiará su desarrollo, ya que una de las partes fundamentales del proyecto es la renovación de la cubierta, lo que no se podría llevar a cabo en periodo de riesgo de lluvias.

El arquitecto Luis Arranz ha precisado este lunes que «habiendo transcurrido más de treinta años desde su construcción, el estado de las cubiertas planas y sobre todo de las carpinterías exteriores, se encuentra muy degradado». «Se han realizado diferentes campañas de sellado de las mismas siempre intentando obtener una relativa estanqueidad que en los últimos años ha sido imposible de conseguir», apostilla.

En estos últimos meses, y ya sucedió lo mismo en los cuatro o cinco años anteriores, «las penetraciones de agua son importantes, y además de los deterioros producidos en las terminaciones –yesos y pinturas– de los paramentos de la escalera principal, el agua llega hasta el suelo del sótano, primer espacio donde se sitúa el área de talleres y actividades educativas del museo», añadió Arranz Algueró. Lo mismo sucede en la fachada de la biblioteca y los talleres, donde el agua penetra en todos los locales.

Una de las actuaciones previstas en el proyecto, según la descripción del arquitecto, es la sustitución del lucernario sobre la escalera principal, manteniendo su forma, volumen y despiece, dotándolo de vidrios de seguridad y tratamiento de máxima protección solar. Asimismo, se sustituirán los miradores de las tres plantas del cuerpo destinado a biblioteca y talleres, dotándolos de vidrios de seguridad y tratamiento de máxima protección solar, así como la revisión y sellado del lucernario central y la sustitución o reparación de las cubiertas planas del edificio, tanto en el cuerpo de talleres y biblioteca como sobre el edificio histórico.

El proyecto incluye la reparación de la totalidad de las humedades producidas en los paramentos de la escalera principal y la remodelación de los aseos al público de la planta baja, adaptándolos a la nueva normativa de accesibilidad, que no existía en la época de construcción del edificio. Por último, se pintará todo el interior del edificio, que después de treinta años, y a pesar de los cuidados de conservación, se encuentra en un estado muy deficiente.

En el caso de la cúpula central, dispone de un acristalamiento exterior y un cierre interior que está en mejores condiciones. «No obstante, presenta algún punto de entrada de agua, si bien esta penetración es de escasa entidad», puntualiza el arquitecto. «Respecto al lucernario sobre la escalera y los miradores del cuerpo de talleres y de la biblioteca, dado lo obsoleto de los perfiles, su degradación y la cantidad de sellados realizados, es imposible seguir reparando y la única solución posible es la renovación de la carpintería, lo que en el lucernario sobre la escalera se aprovechara para realizarlo con un acristalamiento de seguridad y con tratamiento de protección solar igual sustitución se realizará en los miradores del cuerpo de biblioteca y talleres», concluye.

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