Un pan muy saludable en la cocina de casa

El profesor Daniel Rodríguez da indicaciones sobre la masa madre. / Antonio Quintero

Una treintena de aficionados al pan artesanal aprenden técnicas para elaborar productos saludables en su propio hogar

JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Con un éxito desmesurado de los programas de cocina en la televisión, en una sociedad cada vez más preocupada por los productos saludables, y con un creciente interés por todo aquello suene a elaboración artesanal -no hay más que ver la proliferación de los cerveceros aficionados-, no es de extrañar que también el pan se haya puesto en el punto de mira de los amantes de los sabores tradicionales y cada vez sean más las personas dispuestas a convertir su cocina en una tahona para poder disfrutar de su propio pan artesanal, elaborado con materias primas de calidad y el mínimo posible de ingredientes de producción industrial.

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Así, los dos cursos de formación destinados a la elaboración de pan en casa que ha organizado el Centro Tecnológico del Cereal (Cetece), en colaboración con El Norte de Castilla, no han encontrado ningún problema para completar las treinta plazas que se ofrecían y se han desarrollado durante las dos últimas jornadas con un notable interés por parte de los participantes, entre los que predominaban las mujeres, pero también podían encontrarse hombres y hasta adolescentes que acompañaban a sus madres.

«Empecé a hacer pan hace dos o tres años porque tengo fibromialgia y quiero cuidar la alimentación. Algunas harinas blancas son muy peligrosas y, por eso, hago mi pan con espelta, pero también añado otros sabores como orégano o aceitunas. Voy probando. Ahora lo que quiero es aprender bien algunos conceptos, porque he sido siempre audidacta», explica Patricia Serna, a quien acompaña su hija que tiene previsto estudiar un curso de hostelería y cocina. «Así se va familiarizando», asevera.

También Almudena García busca recibir una formación básica para mejorar el pan artesanal que comenzó a elaborar hace unos pocos años. «Hago bollos para el desayuno, pan de hamburguesas, un poco de todo. Me gustaría mejorar, pero me falta la base, y creo que este curso puede venir muy bien», indica.

Por su parte, Inmaculada Lázaro y Sara Cabrero, que se inscribieron juntas, quieren también dominar algunos conceptos como la elaboración de la masa madre, con el fin de elaborar productos más saludables. «Hay que cuidar la alimentación y por eso nos gusta hacer el pan y cuando en El Norte de Castilla vimos que había este curso fue como una revelación para nosotras», explica Sara Cabrero.

De jóvenes a jubilados

Mientras, el maestro molinero ya jubilado Emilio Negro, que durante décadas trabajó en la harinera La Palentina, empresa colaboradora de la Semana del Pan, mostraba un interés especial por la cocción. «Con la masa no tengo problemas, pero quiero conocer bien las temperaturas y los tiempos, porque no me sale muy bien», indicaba.

Los participantes recibieron la formación de manos del profesor de Técnicas de Panificación Daniel Rodríguez, quien centró buena parte de su explicación en la elaboración de la masa madre que ayuda a elaborar un pan mucho más saludable y en las formas de cocer el pan en función del horno del que se disponga. Los alumnos pudieron así conocer el secreto de la importancia del vapor en los primeros momentos de la cocción, por lo que el profesor explicó diversas fórmulas para que un horno convencional pueda aportar ese vapor necesario para que el pan obtenga elementos tan apreciados como el color o la textura.

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