Sabrosa muestra de culturas

Bulgaria acercó sus trajes típicos y bailes a los vecinos.
Bulgaria acercó sus trajes típicos y bailes a los vecinos. / Nuria Estalayo

Gastronomía y danzas protagonizan la fiesta intercultural en Aguilar de Campoo

NURIA ESTALAYOAguilar

Aguilar de Campoo vivió el domingo una fiesta intercultural con las danzas y la gastronomía como protagonistas de esta propuesta. Sin duda, una de las mejores del verano aguilarense. Diez países de cuatro continentes mostraron a lo largo de la jornada sus platos y bebidas más típicos, así como sus trajes típicos de calle y de fiesta.

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Las casetas se instalaron desde la mañana del domingo en la Plaza de España de la localidad aguilarense y fueron muchos los que se acercaron a degustar sus menús in situ o llevarse el almuerzo para casa. Entre esta amalgama de culturas, se encontraban los rumanos, con sus llamativas botellas decoradas en su interior con curiosas figuras de madera, con su sarmale (rollos de pollo con carne picada y arroz) y su mici (carne picada con especias preparada en barbacoa). Los marroquíes presentaron sus ropas y calzados tradicionales, sus bellas vajillas, sus pasteles de carne, su té y una diversidad de exquisitos dulces, como el ‘chebakia’.

Las arepas, los ‘tequeños’ (queso rebozado con harina) y los bollitos de chicharrón se podían encontrar en el expositor de Venezuela. Los búlgaros ofrecían la ‘banitsa’, un delicioso pastel de queso y hojaldre, elaborado también con otros ingredientes como huevos, calabacín y manzana. Los representantes de Perú cocinaron la ‘causa limeña’ (una rica mezcla de puré de patatas, con mahonesa, atún y huevo cocido), además de ‘arroz chaufa’, ‘papa rellena’ y para quitar la sed, la ‘chicha morada’ (bebida de maíz de color morado muy intenso).

En el stand chino invitaban a probar su arroz ‘sam sum’, fideos de arroz, además de una sabrosa y peculiar pizza preparada con una masa de carne y verdura. En la caseta de Argentina se podía hallar el ‘matambre’ (carne enrollada rellena de verdura y huevo), además de vino del país y empanadas variadas. En la de Cuba, tentaban las empanadas de guayaba, el arroz congrí y el cerdo asado, y naturalmente, los mojitos. Los colombianos animaban con sus pasteles de carne, sus aborrajados (plátano maduro frito con queso y harina), sus aguardientes, cervezas, y también con sus diferentes variedades de café. Finalmente, los paraguayos, además de montar una pequeña muestra de sus productos típicos, monedas y billetes del país; proponían su ‘chipa guazú’ (tarta de maíz con queso y leche), su chorizo criollo y sus bollos dulces.

No obstante, los bailes de seis países distintos tuvieron igualmente un gran número de seguidores y aplausos. Los rumanos, ataviados de blanco y rojo, danzaron por la mañana. Por la tarde, las paraguayas hicieron flotar los volantes de sus coloridos vestidos bailando acompañadas por dos apuestos caballeros, recibiendo la aclamación de los espectadores.

El grupo de danzas búlgaro deleitó al público con sus bailes procedentes de diversas regiones del país; al igual, que las danzas de origen alpino del grupo ecuatoriano. También los bailarines y músicos colombianos hicieron sonar las palmas de los asistentes. No faltó tampoco una bonita representación del baile argentino, con el tango incluido.

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