Un pan que sabe a la Castilla de siempre

Ángel Crespo muestra fabiolas ya elaboradas, a la espera de entrar en el horno./ANTONIO QUINTERO
Ángel Crespo muestra fabiolas ya elaboradas, a la espera de entrar en el horno. / ANTONIO QUINTERO

El Horno de Ángel ha logrado incorporar tres de sus barras a los productos que cuentan con el sello de calidad que garantiza la marca Tierra de Sabor

José María Díaz Díaz
JOSÉ MARÍA DÍAZ DÍAZPalencia

«Nuestra familia es de panaderos de siempre y eso tiene que notarse, aunque la empresa como tal solo tenga veintitrés años. Pero la esencia de cómo se hacen los panes de forma artesanal sigue ahí y es la que queremos que sea nuestra seña de identidad», explica Ángel Crespo, hijo del fundador de la empresa, junto al que trabaja de forma diaria en las instalaciones que esta industria panificadora tiene en la calle de Los Orfebres de la capital palentina y que lucha por convertirse en un referente de la fabricación de pan en la provincia de Palencia.

De orígenes villadinos, en cuya comarca, el pan de El Horno de Ángel sigue estando muy presente, esta empresa se ha asentado con fuerza en la ciudad, en donde cuenta con una de las más modernas fábricas de pan de la provincia, en la que además de los tres miembros de la familia, trabajan diariamente quince personas, lo que les permite amasar más de 2.000 kilos de harina al día, que se traducen en cerca de 5.700 piezas de pan diarias.

Porque es el pan el verdadero motor de esta empresa, que no incluye entre sus planteamientos de crecimiento la diversificación de productos o la especialización en otras líneas como la repostería o la panadería, sino que se marca como gran objetivo la fabricación diaria de pan de la mayor calidad posible. «No nos cerramos a la investigación, ni a la innovación, al contrario, estamos continuamente por trabajar en mejorar aquello que ya sabemos hacer muy bien, que es el pan. Queremos ser fabricantes de pan, porque hay un gran mercado y porque podemos ofrecer un producto de mucha calidad, que, además, ya permite una gran diversidad de productos, porque hacemos una gran variedad de barras y de panes, en diferentes formatos», explica Ángel Crespo, quien reconoce que muchos de sus clientes, fundamentalmente del ramo de la hostelería, demandan también productos de bollería, por lo que tienen una pequeña sección para la elaboración de este tipo pedidos, como los tradicionales ochos, las palmeras o las berlinas.

Cuatro viajes ocultos en los roscones de Reyes

Se acerca la Navidad y con ella uno de los dulces más típicos de estas fiestas, el roscón de reyes, un clásico en las mesas de la provincia y no solo en los días próximos a la gran celebración de los Magos de Oriente, sino también durante toda las jornadas festivas que la preceden. Por ello, El Horno de Ángel ha comenzado ya a preparar su obrador para empezar a hornear este típico dulce navideño, en el que el bizcocho, las frutas escarchadas, la nata o la crema conviven siempre con alguna que otra sorpresa.

Los roscones de El Horno de Ángel se han convertido en la ultima década en una de las piezas dulces más buscadas de la Navidad palentina. Caracterizados por una elegante caja negra, se pueden encontrar en los puntos de venta que se surten de esta panificadora palentina, pero también en los supermercados Cereaduey. A lo largo de estas navidades, El Horno de Ángel pondrá a la venta cerca de 4.000 roscones de reyes, que volverán a ser muy demandados no solo por la calidad de la nata y la crema del relleno, sino también por el regalo que se oculta en su interior. En años anteriores, los afortunados han encontrado jamones, pero en esta ocasión se incluyen cuatro premios con estancias de fin de semana.

Cánones tradicionales

Esta empresa, que dio hace siete años el salto a la capital, después de más de quince elaborando pan en Villada según los cánones más tradicionales, ha sabido no solo adaptarse a su nuevo entorno, sino que ha buscado nuevas líneas de crecimiento, sin descuidar tampoco su mercado tradicional. Por ello, el pan clásico de El Horno de Ángel sigue encontrándose diariamente en las panaderías de las comarcas de Villada, Sahagún, La Vega de Saldaña o incluso Carrión, además de en numerosos puntos de venta de pan de la capital palentina, que pueden localizarse prácticamente en todos los barrios de la ciudad. Pero el crecimiento ha permitido llegar a lugares que hasta el salto a las instalaciones del polígono industrial de Palencia parecía imposibles. Y así, a través de acuerdos con la empresa de supermercados Gadis, el pan de esta industria palentina puede comprarse todos los días en los establecimientos de esta cadena tanto en Palencia como en León, pero también en los supermercados Cereaduey que la cooperativa Agropal tiene repartidos por la provincia.

Desde esta empresa palentina se muestran especialmente orgullosos de haber podido introducir una segunda hornada en su proceso de fabricación diaria, es decir, además del pan que sale del horno de madrugada para estar a primera hora de la mañana en todos los puntos de venta, El Horno de Ángel cuece una segunda remesa durante la mañana para que llegue caliente a las panaderías de la capital a las 9 de la mañana. «Ha sido una apuesta arriesgada, porque supone duplicar el trabajo, pero está funcionando muy bien y los clientes valoran poder comprar un pan recién hecho, que esté caliente, y que además te ofrece una vida útil mucho más larga, porque, aunque nuestros panes, al ser artesanales aguantan bien todo el día, los que salen a las 9 de la mañana llegan a la cena mucho más sabrosos», explica Ángel Crespo.

Roscones de El Horno de Ángel.
Roscones de El Horno de Ángel. / ANTONIO QUINTERO

Larga fermentación

Otra de las grandes apuestas de esta industria palentina radica en el proceso de fermentación, que en El Horno de Ángel, se alarga todo lo posible, con el fin de aportar más sabor y esponjosidad al pan. «Uno de nuestros objetivos es darle el mayor sabor posible al pan y para ello trabajamos siempre con fermentaciones muy largas, de muchas horas, incluso en algunos tipos de barras reposan prácticamente todo un día. Con las fermentaciones más largas logramos un mayor sabor y que la corteza proteja mucho más al pan», explica Ángel Crespo, quien añade también que siempre intentan que sus productos sean lo más naturales posibles. «Mi padre siempre ha dicho que la levadura era el mayor enemigo del pan. Si tú haces una fermentación más larga, las propias levaduras de la harina y las que tiene la masa madre son suficientes y el pan logra mucho más sabor», recalca Crespo.

Y con este modelo de elaboración del pan, El Horno de Ángel ha logrado el reconocimiento de su pan, no solo entre el público, sino también en el sello de calidad de la Junta de Castilla y León, Tierra Sabor, en cuya marca de garantía han conseguido incluir tres de sus barras, la castellana, la rústica y la de leña. «Somos la primera panificadora de Palencia en tener tres productos dentro de Tierra de Sabor. Estamos orgullosos», señala el empresario, quien se reconoce admirador de la barra castellana, un bastón clásico, que se elabora con una fermentación especialmente larga.

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