Rulo: «No creo en las genialidades, soy un carpintero de la canción»

Cantante de Rulo y la Contrabanda. / EL NORTE

«Siempre hemos tenido un público muy fiel en Palencia», afirma el líder de Rulo y la Contrabanda, que actúa el sábado en Herrera

Esther Bengoechea
ESTHER BENGOECHEAPALENCIA

Rulo y la Contrabanda aterriza el sábado 29 de julio en Herrera de Pisuerga, dentro del Festival Pre-Crab, con un tercer disco de estudio bajo el brazo y con ganas de volver a tocar ante el público palentino. Raúl Gutiérrez ‘Rulo’ (Reinosa, 1979) es incapaz de contar la cantidad de conciertos que ha dado en el Judy Bar, en Herrera, cuando aún era el líder de La Fuga. Para esta nueva cita, ha cambiado el interior de un bar, que acogió directos con Reincidentes -entre otros- en los años noventa, por el Campo de Fútbol Municipal, donde encandilará a los suyos con su música rock.

-¿Qué espera del público palentino?

-Yo tampoco soy muy de esperar pero es un público fiel el que siempre hemos tenido en Palencia. El sur de Cantabria con la zona norte palentina somos primos hermanos. He tocado en Frómista, en Saldaña, en Villamuriel, en la capital... He tocado en un millón de sitios y para mí Palencia es como una segunda casa.

-¿Esperaba tanto éxito con su último disco?

-Yo soy de pocas expectativas porque en las grandes expectativas llegan los grandes fiascos. La verdad es que tenemos un público muy leal, que siempre está con nosotros.

-¿Tiene una canción favorita en ‘El doble de tu mitad’?

-Soy un romántico de mierda y mi preferida es ‘Noviembre’. Debería no decirlo para aparentar más duro, pero me muestro como soy, tiene algo que creo que las demás no tienen.

«Para componer necesito que no haya una hoja de ruta, ni un vuelo, ni un concierto»

-Hace poco han estado de gira por América con el último disco...

-Chile, Colombia, Ecuador y México. Todo el mes de abril. Vamos dos veces al año. Es como vitamina, vamos todos los años. Ahora estamos cerrando ir en mayo del año que viene y hacer todo el continente, incluso algunos estados de Estados Unidos. Y también en Perú, que no lo hemos hecho nunca. Con Rulo he estado cinco veces en Argentina y llevamos siete años tocando.

-¿Cuál es el secreto para mantenerse tantos años en la música?

-He ido recopilando un público fiel, que le dices que le metes en un teatro dos horas y viene, o que vamos a un castillo perdido del mundo y también se apunta. Soy afortunado con mi gente.

-¿Fue difícil volver a comenzar con Rulo y la Contrabanda tras dejar La Fuga?

-Bueno, después de un año encerrado en casa y con esa depresión, o ese bajón, sacamos un disco que no esperaba que se pusiese número uno y que fuese a haber tantos conciertos. Y que después de ese trabajo, vinieran dos más y, a pesar de la crisis que ha habido, hiciéramos ochenta y pico conciertos en once países era impensable.

«Soy de pocas expectativas, ahí es donde llegan los grandes fiascos»

-¿Cómo se sobrelleva tanto éxito?

-Qué es el éxito. Para mí el poder dedicarme a lo que me gusta es impagable, pero el éxito no es tocar para 15.000 personas, sino que lo hagas con la gente a la que quieres. Que hagas lo que quieres y con quien quieres, eso es lo importante. En la última parte de La Fuga, nos llevábamos fatal y tocábamos para 14.000 personas en el Calderón y eso para mí era un rotundo fracaso, no un éxito. Ahora nos venden que el éxito es tener un coche impresionante y una casa increíble, todo el tema económico siempre. Pero es que hay muchísimas cosas más importantes, muchas más.

-¿Cuántas canciones compone para publicar un disco?

- Más de veinte. Hay muchas canciones que al escucharlas no me emocionan o no me divierten, que no pasan mi primer corte personal. Hay canciones que son de veneno efecto rápido y hay otras como ‘La reina del barrio’ que son más profundas, de segunda escucha, pero no son de relleno.

-¿Salen las canciones de inspiraciones momentáneas?

-Qué va, yo no creo en las genialidades. Yo soy un currante de la canción, un carpintero. Yo lo que saco es lo mejor que hice en los últimos años, no puedo reprocharme que no he trabajado.

-¿Qué necesita para poder componer?

-Necesito que no suene el teléfono y un grado de concentración. Es imposible si no. Cuando paré un año y medio en España, me dediqué a viajar y a perderme porque me suele salir una estrofa en el avión o en la furgoneta. Pero para que todo eso se materialice, necesito que no haya una hoja de ruta, ni un vuelo, ni un concierto por la noche.

-¿Está ya dándole vueltas al próximo trabajo?

-Sí, estoy componiendo para el siguiente disco y estoy escribiendo para un prólogo de Sabina. Ahora Fitipaldis va a sacar una movida y voy a colaborar. Proyectos hay mil, es todo muy ilusionante.

-¿Es difícil encontrar tiempo para componer?

-Cuando estás con todo eso de giras o promociones es muy difícil que salgan canciones. Ahora que ha terminado la promoción, puedo dedicarme un poco. Ya no existe eso de 25 conciertos en agosto por eso puedo encontrar ratos para componer.

-A usted le van más las biografías que la poesía...

-Sí, soy un apasionado de las biografías. De las musicales tengo todas y también tengo muchas de cineastas, de políticos también me he leído un montón. La gente se piensa que me paso el día leyendo poesía y escuchando rock para componer, pero no.

Llorar de emoción en el concierto de Tom Petty en Londres

El músico estadounidense Tom Petty ofreció en Hyde Park su único concierto en Europa -dentro de su gira aniversario de cuarenta años de carrera- y Rulo voló hasta allí para poder disfrutarlo y convertirse, solo por unas horas, en público y no en artista. «Fui a Londres a verlo con mi guitarrista y fue realmente increíble, llorábamos de la emoción», reconoce el líder de Rulo y la Contrabanda.

«Pero lo que más me sigue gustando de siempre es la música nacional. Creo mucho en el poder de las letras y me emociona menos en inglés, no me toca la fibra el significado de la misma forma», argumenta el cántabro, que siempre ha presumido de su bajo nivel de inglés.

«Admiro que colegas míos se emocionen y sientan una canción en inglés sin traducir literal. Para mí se convierte en algo imposible. No me emociona igual y ahí pierde toda la magia», añade Rulo.

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