Los religiosos de vida contemplativa de Palencia se reúnen en la Trapa

Monjes de la Trapa y religiosas de otros conventos palentinos, en el encuentro celebrado en San Isidro../El Norte
Monjes de la Trapa y religiosas de otros conventos palentinos, en el encuentro celebrado en San Isidro.. / El Norte

El obispo, Manuel Herrero, anima a los monjes y monjas a abrirse a la sociedad para que «la gente pueda entrever lo que somos y hacemos»

EL NORTEPalencia

El monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas, conocido popularmente como la Trapa, ha acogido este martes el encuentro anual de los religiosos de vida contemplativa, «una jornada de celebración, de convivencia y de compartir la riqueza de sentirse hermanos e hijos de Dios», según la definió la Oficina de Comunicación del Obispado. Alrededor de medio centenar de religiosos dedicados a la vida contemplativa disfrutaron de este encuentro, en el que participaron representantes de las comunidades de las carmelitas descalzas, clarisas, brígidas, agustinas de la Conversión, agustinas canónigas, cistercienses y dominicas, además de una representación de los monjes trapenses, que fueron los anfitriones, con el superior del monasterio, el padre José Antonio Gimeno, al frente.

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Durante el encuentro, el obispo de la Diócesis, Manuel Herrero, presentó a su nuevo delegado para la Vida Consagrada, el padre Adolfo del Valle, misionero del Verbo Divino, congregación que tiene una casa en Dueñas. Del Valle aseguró que asume esta nueva responsabilidad con «actitud de servicio», y mostró su interés por conocer más a estas comunidades de vida contemplativa. El prelado agradeció el trabajo realizado por el anterior delegado, el dominico Antonio Abad.

Durante su intervención el obispo de la Diócesis agradeció a cada uno de los miembros de vida contemplativa «por lo que sois y por lo que hacéis en esta Iglesia Diocesana», y les animó a seguir adelante confiando en Dios, abiertos unos a otros y abiertos a la gracia de Dios».

El prelado palentino les presentó un avance del borrador del Plan Pastoral para este nuevo curso e incidió en «la importancia de centrarnos no tanto en las acciones, sino en las actitudes, teniendo siempre una actitud evangélica, ser ejemplo de comunidad de hermanos, de fraternidad, comunidades en torno a Jesús». «Necesitamos abrirnos para que la gente pueda entrever lo que somos y hacemos», concluyó Manuel Herrero.

Después de presentarse cada unas de las religiosas y religiosos que se dieron cita ayer en el monasterio de San Isidro, celebraron la Eucaristía en la iglesia del monasterio.

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