Los refugiados también sufren

Bashar Haousheh,Fernando Aparicio y Javier Castro, en la rueda de prensa celebrada ayer
Bashar Haousheh,Fernando Aparicio y Javier Castro, en la rueda de prensa celebrada ayer / Claudia Gutiérrez

Tres palentinos participan en una caravana de denuncia de la situación de los desplazados por la guerra y la crisis a ciudades españolas de frontera

CLAUDIA GUTIÉRREZ Palencia

Tres integrantes de la plataforma Palencia Ciudad Refugio divulgaron ayer la experiencia que han vivido en la ‘Caravana abriendo fronteras sur-Melilla 2017’, que se ha organizado con el objetivo de denunciar las políticas migratorias de la Unión Europea y en la que han participado casi 500 personas.

Fernando Aparicio, Bashar Haousheh y Javier Castro son los tres miembros que han querido dar continuidad a la red de organizaciones de toda Europa que se tejió el año pasado y que trabaja de forma conjunta para denunciar la situación que se vive en las fronteras, fortalecer la solidaridad con las personas inmigrantes y refugiadas y exigir que se respeten sus derechos.

, donde han tratado de dar visibilidad a la gran presión que se vive debido a la migración. Además, han pretendido denunciar otras situaciones que allí se están produciendo como el racismo social e institucional, las devoluciones en caliente, prácticas de malos tratos, trata de mujeres y prostitución forzada, incumplimiento de la normativa internacional sobre el cuidado y protección de menores o las pésimas condiciones del centro de internamiento, actualmente masificado.

Tras su salida desde Palencia, se han realizado paradas en diversas ciudades españolas -Madrid, Sevilla, Algeciras, Tarifa y Málaga- donde se han desarrollado manifestaciones y actos reivindicativos de apoyo a los desplazados.

En Madrid se organizó una cadena humana desde el Palacio de los Congresos hasta la zona del Retiro. Además, según añadió el primero que intervino, Javier Castro, «durante las acciones que hicimos en Madrid, solamente hubo una concentrada cuya organización fue desde ‘Ahora Madrid’, y en la cual no estuvo presente ningún político de relevancia», en referencia al partido que sustenta a la alcaldesa, Manuela Carmena.

Después pusieron dirección a Sevilla para iniciar la primera de sus acciones reivindicativas. Un día después, y tras unirse a la marcha los colectivos de la capital hispalense, la ruta llevó la Caravana hasta Algeciras y Tarifa, donde se denunció las «indignas e inhumanas condiciones de vida de los internos del Centro de Internamiento de Emigrantes de Algeciras-Tarifa, cuyas condiciones ruinosas han sido denunciadas por la jueza encargada de su control, por el Defensor del Pueblo Español y por numerosos colectivos y organizaciones sociales».

Días después la Caravana ‘Abriendo Fronteras’ tomó rumbo hasta Málaga, desde donde cruzaron el estrecho hasta llegar a Melilla. En la ciudad autónoma se concentraron las actividades reivindicativas hasta el viernes 21 de julio, cuando cruzó el estrecho en sentido inverso y las movilizaciones llegaron hasta Almería, para denuncia la situación de los inmigrantes de los invernaderos.

Fernando Aparicio, por su parte, destacó que «fue un viaje de casi 500 personas con la presencia de muchos jóvenes y mucha presencia de mujeres». Todos ellos procedían -la caravana arrancó el 14 de julio- de Cataluña, País Vasco, Castilla y León, Aragón, La Rioja, Cantabria y Comunidad Valenciana. Un día después, el sábado 15 de julio, hicieron la primera parada en Madrid y, con una cadena humana que partió desde el Congreso de los Diputados, «se demandó al Gobierno español que cumpliese con su compromiso de acogida para las personas refugiadas que se ven expulsadas de sus lugares de origen por las guerras y conflictos provocados por un sistema económico y político que genera injusticia y que prima los privilegios de unos pocos frente a los derechos de la mayoría», señaló Aparicio. Tras otra parada en Sevilla, donde más personas se sumaron a la Caravana, llegaron el 17 de julio a Algeciras y Tarifa, para mostrar su rechazo a la reclusión forzosa de personas inmigrantes, que no han cometido ningún delito, en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs). «En ambas localidades se ubica además un CIE en ruinas, con una terrible impronta carcelaria y con unas condiciones indignas para cualquier ser humano. Allí se manifestaron y reclamaron que se cerrara ese centro y todos», agregó.

La caravana finalizó su recorrido el sábado en Níjar (Almería), donde denunciaron las condiciones de trabajo y de vida en los invernaderos de las personas migrantes que consiguen atravesar la frontera y escribieron una carta al ministro del Interior Juan Ignacio Zoido.

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