La provincia de Palencia pierde tres vecinos al día

Calle Mayor de Palencia./Marta Moras
Calle Mayor de Palencia. / Marta Moras

La capital palentina se queda sin cuatro habitantes de media cada semana

MARCO ALONSOPalencia

La sangría poblacional sigue sin frenarse en la provincia de Palencia, que, según los datos aportados por Instituto Nacional de Estadística (INE), ha perdido 1.254 habitantes entre el 1 de enero de 2016 y el 1 de enero de un 2017. Las cifras del padrón no dan lugar a interpretaciones ambiguas, y es que Palencia perdió tres vecinos al día en un goteo incesante que ha llevado a la provincia a quedarse sin el 6% de su población total en los últimos diez años.

Los datos facilitados por el INE señalan que son muchas más las palentinas que los palentinos. De los 163.390 vecinos censados en la provincia, 80.943 son hombres y 82.447, mujeres, lo que hace que haya 1.504 mujeres más que hombres. Pero más que por las diferencias de género, el padrón resulta muy interesante para observar la tendencia poblacional de la provincia, que es de todo menos esperanzadora. Y es que Palencia lleva perdiendo vecinos cada año desde 1998, a excepción de dos momentos puntuales: en 2007 y 2008, en los que ganó 128 y 173 habitantes, respectivamente.

El descenso demográfico es una constante cuando se habla de Palencia y parece que será muy complicado levantar cabeza en este sentido. Y es que esa cifra de 1.254 vecinos menos que ha habido en el último censo es el segundo peor datos de los que hay recogidos en las cifras del Instituto Nacional de Estadística. Como consuelo puede quedar que los datos facilitados el pasado año fueron aún peores que los de este, y es que el censo del 1 enero de 2016 arrojaba una perdida de 1.391 habitantes en la provincia, 137 más de los que se han perdido en estos últimos datos de empadronamiento.

Desde la llegada de la crisis en 2007, la provincia ha registrado unos preocupantes datos de desplobación que primero se dejaron notar en los pueblos y que tres años más tarde se vieron reflejados y amplificados en la capital, donde el registro de empadronamiento a fecha de 1 de enero de 2010 sufrió un bajón de 472 personas en solo un año. Tras esa drástica bajada, la tendencia de descenso poblacional en la capital palentina se ha mantenido en los últimos años, pero parece que ahora esa caída comienza a ser menos acusada. De hecho, en los últimos siete años, la ciudad ha perdido 3.277 vecinos a una media que ronda los 500 habitantes al año, pero los datos de enero de 2017 señalan que la capital ha destruido población a un ritmo un 50% menor que en años anteriores, lo que puede indicar que la despoblación está próxima a tocar fondo en la ciudad.

Lo que parece no tener fondo es el problema de desplobación que están sufriendo los núcleos urbanos del norte. Los datos de Aguilar, con 63 vecinos menos; Cervera, con cuarenta menos o Velilla, con un censo negativo de 39 personas, no presagian nada bueno para una comarca minera que ha visto cómo su principal actividad quedaba rebajada a la nada y que tiene un futuro incierto tras el anuncio de Iberdrola del cierre de la central de Velilla. El mayor problema de despoblación de toda la provincia tiene su foco en Guardo que es, precisamente, uno de los municipios que más afectados se pueden ver por el cierre de la Térmica. La localidad guardense ha perdido 134 habitantes entre enero de 2016 y enero de 2017, lo que supone algo más de un 2% de su población total.

Pero no solo el norte tiene problemas en este sentido. Dueñas ha perdido 39 habitantes; Carrión, 32; Herrera, 62 y Saldaña, 37. Estas cifras dan que pensar y apuntan a que el medio rural sigue siendo un espacio en el que los pocos jóvenes que hay tienen muy complicado labrarse un futuro y deciden emigrar en busca de otras alternativas.

La sangría poblacional sigue siendo uno de los retos más importantes a los que se está enfrentando la provincia y frenarla se antoja complicado, sobre todo si se observa otro estudio del INE, el de Movimiento Natural de la Población, en el que se detalla que en el primer semestre del año 2017 murieron en España 32.132 personas más de las que nacieron. La diferencia entre defunciones y nacimientos se ha acentuado en el país y alcanza su nivel más elevado desde que en 2008 comenzó esta tendencia, solo interrumpida por un leve incremento experimentado en 2014. Parece que la despoblación seguirá siendo tema de portada en 2018.

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