Cómo prevenir la caída de árboles en las zonas urbanas

Árboles caídos en el Monte el Viejo por el temporal de viento en Palencia. /El Norte
Árboles caídos en el Monte el Viejo por el temporal de viento en Palencia. / El Norte

¿Qué tipos de árboles son más propensos a romperse durante los temporales? ¿Cuáles menos? En Palencia existen estudios al respecto

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El director de la Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid, Juan Andrés Oria de Rueda, ha asegurado que hay variedades de árboles más propensas que otras a caerse cuando se plantan en zonas urbanas y que se podría prevenir la caída de árboles potencialmente peligrosos, según recoge Efe.

La Cátedra de Micología, ubicada en la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de Palencia y patrocinada por la Diputación provincial, está realizando desde hace varios años estudios de seguimiento de los árboles urbanos en relación con los hongos asociados, tanto los que ayudan a la planta a desarrollarse como los que producen pudriciones en los troncos y raíces.

De estos estudios se desprende que hay ciertas variedades de árboles que caen y vuelcan mucho más frecuentemente que otras, ocasionando daños económicos y en algunas ocasiones personales muy graves, ha afirmado el director de la Cátedra en un comunicado.

Así, estos estudios indican que la caída de árboles depende de muchos factores, aunque uno de los motivos de base es que desde hace años se plantan con frecuencia «árboles exóticos o impropios para cada lugar" en colegios, avenidas y parques.

Por ejemplo, entre los chopos y los olmos, hay estirpes muy peligrosas como los clones de chopo canadiense (productor masivo de pelusas) o el álamo bolleana (de Afganistán), mientras que es mucho más difícil que caigan o se derriben los chopos negros autóctonos y los lombardos, que son mucho más resistentes.

Asimismo, existen cultivares de chopo, de gran uso para la fabricación de tableros en la industria, que sin embargo plantean graves peligros cuando se plantan en colegios y parques pues se han seleccionado en su origen para que sus ramas inferiores caigan fácil y rápidamente.

«El problema es que cuando se plantan árboles de gran crecimiento e interés económico pero impropios desde un punto de vista urbano en parques y jardines pueden causar accidentes», ha afirmado Oria de Rueda.

Según ha explicado, el olmo autóctono, por ejemplo, es un árbol de raíces muy fuertes y resistentes y su madera es elástica por lo que no se derriba fácilmente ni con vendavales fuertes.

Por el contrario, asegura que el olmo siberiano, muy frecuente en parques y jardines desde hace unos 30 años, presenta una resistencia mucho menor y a menudo sus ramas caen y pueden dar lugar a tragedias.

También dentro de los pinos hay variedades mucho más peligrosas que otras y que pueden caer con mayor facilidad, como el pino piñonero, que tiene las raíces muy superficiales y una copa muy ancha por lo que suele sufrir mucho cuando hay nevadas o grandes temporales para los que no está preparado.

Por el contrario, el pino pudio o salgareño autóctono, de sistema radical de mayor profundidad y copa piramidal, resiste las nevadas o vendavales con mucha mayor seguridad.

Dentro de los cipreses, el ciprés arizónica, que se utiliza mucho, es mucho más peligroso que el ciprés común o de los cementerios debido a lo superficial de sus raíces y menor resistencia al vuelco.

También hay otros árboles, como los robles que tienen un sistema radical profundo y «un anclaje imbatible» por lo que son mucho más seguros que otras especies como las acacias.

Otro de los factores que influye en la caída de los árboles es la generalización de pavimentos que no son filtrantes y que dan lugar a que las raíces de los árboles no puedan respirar (sufren anoxia o falta de oxígeno).

Tampoco permiten estos pavimentos que las raíces de los árboles alberguen hongos beneficiosos o micorrícicos, que ayudan en el desarrollo y mantenimiento de las estructuras integrales de los árboles, dificultando su derribo.

También influye, según los estudios de la Cátedra, «el abuso» en la aplicación de gran cantidad de sal en las calles en invierno.

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