La perito de Gas Natural cree que el butano causó la explosión de Gaspar Arroyo

Matilde Villalba Parer, perito de Gas Natural. /Marta Moras
Matilde Villalba Parer, perito de Gas Natural. / Marta Moras

Matilde Villalba sitúa el origen «en un tercer piso» y asegura que la estructura del edificio facilitó el derrumbe

RICARDO S. RICO Palencia

Fue maratoniana, una declaración de más de cuatro horas que suscitó un debate intenso y que agitó los ánimos de los letrados y de la propia jueza, que pidió en varias ocasiones calma a todas las partes. Desde luego, no dejó indiferente a nadie la intervención este viernes en la sala de vistas de la Audiencia, donde se está desarrollando el juicio civil de Gaspar Arroyo (se ha habilitado su utilización por parte del Juzgado de Primera Instancia Número 1), de la ingeniera industrial de mecánica y estructuras Matilde Villalba Parer, perito del gabinete pericial JVR (que elabora informes para Gas Natural). Fue rotunda e inquebrantable en la defensa de su tesis sobre la causa de la explosión de gas que ocasionó la muerte de nueve personas, hirió a más de una treintena y perjudicó a más de un centenar. Sostuvo sin ambages que una fuga de gas butano causó la tragedia, situó el punto de ignición «en el tercer o cuarto piso» del portal número 4 y descartó un escape de gas natural en la válvula de acometida al edificio, así como que se formase bajo el inmueble una gran bolsa de gas en el subsuelo.

El abogado de Mapfre, compañía de seguros de Gas Natural, formuló tres preguntas muy concretas a la representante del gabinete pericial JVR. «¿Existe la posibilidad de que la explosión fuese de gas natural en un tercer o cuarto piso del edificio?». Sí, fue la respuesta de Villalba Parer. «¿Pudo ser consecuencia de una fuga en la válvula de acometida y de que se formase una gran bolsa de gas en el subsuelo?». No, apuntó tajante la perito. «¿Pudo deberse a una fuga de gas butano en el tercer o cuarto piso del edificio?», Sí, precisó, y añadió que, después de 25 años trabajando en este campo pericial y basándose en cómo fueron hallados los restos de la víctimas, se inclinaba por esta tercera opción. «Vi fragmentación en los restos, no desmembración. Con el gas natural, las víctimas se encuentran quemadas, les faltan miembros, pero con el butano solo aparecen restos», aseguró Matilde Villalba Parer. Con media bombona de gas butano bastaría si se llegó a formar la mezcla estequiométrica, y la estructura del edificio hizo el resto, según añadió la perito.

«La explosión se produjo en una de las plantas del edificio y causó esos daños por la tipología del mismo, ya que sus estructuras se aguantan como un castillo de naipes. El edificio cayó por su estructura, cedieron los muros de carga.Hoy en día ya no se hacen los edificios así», señaló la perito del gabinete pericial JVR, que insistió en situar la explosión en la tercera o la cuarta planta del inmueble. «Si hubiera sido más abajo, los edificios de al lado estarían muy dañados por la parte de abajo», apuntó Matilde Villalba Parer, que rechazó de pleno la hipótesis de que una fuga de gas natural en la válvula de acometida fuese la causa de la explosión.

«No existía fuga en esa válvula de acometida, primero por la tipología de la explosión. Pero, además, si se va desde el epicentro de la explosión hacia atrás, la tierra apestaría allí a gas. Si hubiera habido una fuga en la válvula y una bolsa en el subsuelo, que no la hubo, el gas hubiera salido a través de las baldosas de la acera a la superficie, y se hubiera detectado por el olor antes de que se produjera la mezcla estequiométrica. No pudo tampoco formarse una bolsa de gas porque no había ninguna cavidad para ello», añadió Matilde Villalba Parer, que justificó que la válvula de acometida se encontrase suelta cuando se excavó para sacarla de la tierra debido a los «sobreesfuerzos» a los que fue sometida cuando las máquinas apartaron los escombros que habían caído sobre la zona.

«Sobreesfuerzos» en la válvula

Esos daños en la válvula que pudo provocar la caída de escombros en la zona en la que estaba enterrada, esos «sobreesfuerzos» a los que pudo estar sometida por los trabajos de las máquinas para retirarlos, dieron paso a un intenso debate entre la perito de Gas Natural y los letrados de las acusaciones, que bombardeaban con sus preguntas y sus reformulaciones acerca de si, muy al contrario de las aseveraciones de Matilde Villalba, el mal estado de la válvula fue lo que ocasionó la explosión. «Si el tubo de arriba estaba retorcido, el de abajo también lo estaría. Si a eso se suma el sobrepeso de los escombros...», apostilló la perito, que explicó que la cinta aislante que el inspector jefe de Policía Miguel Ángel Bercianos, dijo que se halló junto a la válvula «es una protección superficial para que la proteja de la humedad».

Acto seguido, pasó a explicar la perito su tesis de por qué el 7 de mayo de 2007, cuando se llevó a cabo la prueba de estanqueidad ‘in situ’ en la calle Gaspar Arroyo, no se hizo con la válvula. «Se decidió allí cómo se hacía, explicamos cómo debía de hacerse por cuestiones de seguridad y el juez que instruyó el caso mandó que se excluyera de esa prueba la válvula, porque dijo que quería que la prueba se hiciera como si fuera nueva la válvula y no había fiabilidad, porque la válvula estaba aplastada por las vibraciones y por el sobrepeso que hizo que cediera el pavimento. La Policía se llevó la válvula y los tubos para que el CSIC y el INTA hicieran las pruebas en sus laboratorios», afirmó Villalba Parer, que se mostró en desacuerdo con los informes que emitieron los dos organismos oficiales.

«Las pruebas no se realizaron de forma correcta, hubo falta de rigor, se debía haber montado la válvula como indica el fabricante para que sea estanca. En el CSIC se hizo con un tapón en un extremo, cuando la válvula solo es estanca cuando le ponen los dos tubos y se aprietan hacia el cuerpo interior, por eso daba fuga. En el INTA sí se hizo con los dos tubos puestos, pero fue una prueba para ver el caudal, cuánto gas salía», concluyó la perito de Gas Natural.

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