Pasaje del terror en Villamuriel

Sala del terror, durante la recreación en Villamuriel. /Luis Antonio Curiel
Sala del terror, durante la recreación en Villamuriel. / Luis Antonio Curiel

Más de 400 personas asisten a los pases en los que el grupo A Ninguna Parte Teatro recrea una cárcel de enfermos mentales

LUIS ANTONIO CURIELVillamuriel

El grupo A Ninguna Parte Teatro de Villamuriel de Cerrato puso en las noches del pasado martes y miércoles la nota terrorífica con motivo de la festividad de Todos los Santos. Estos jóvenes actores organizaron el pasaje del terror ‘604’, con pases consecutivos de quince minutos, aproximadamente. Alrededor de treinta pases se llevaron a cabo durante las dos jornadas, con más de cuatrocientos asistentes. El precio de cada pase fue de 2 euros, destinados a colaborar con el desarrollo de la propia actividad.

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La sede de la Hermandad de Agricultores, situada en la Plaza de la Villa, se convirtió en la sede del terror villamurielense. Un espacio en el que se llevaron a cabo varias representaciones teatrales a través de un recorrido con personajes y ambientaciones terroríficas siguiendo el guion de Abraham Nieto, director del grupo. Una edición temática que los espectadores no conocieron hasta el momento de su entrada en el pasaje del terror.

En este caso, los trece integrantes del pasaje centraron su atención en la cárcel de enfermos mentales. Al inicio del pasaje, los visitantes fueron recibidos por un guía que ante la presencia de los asistentes es asesinado y se vuelve a recrear lo que ocurrió aquel 31 de octubre, donde hubo un motín encabezado por el preso 604.

Los asistentes avanzan temerosos por los pasillos de las celdas ante los gritos y súplicas de los presos, llegando a la sala de torturas, ambientada con artilugios de lo más variopinto, cabezas de cerdo y cordero y varios presos encapuchados que esperan el sacrificio.

El público continúa avanzando hasta una celda donde está el personaje del asesino, mientras observan correr sangre por el grifo del lavabo. El torturador corre con una motosierra detrás del público, que avanza rápido y atemorizado por el pasaje del terror. Rescatan a un preso que en la sala de los interrogatorios mata al interlocutor. El terror sigue avanzando y se apodera de la sala de enfermería, donde dos enfermeras muestran las vísceras extraídas a una de sus víctimas. El recorrido finaliza con el sacrificio del preso 604 que es el que ha organizado el motín.

Entre gritos motivados por los martillazos de la crucifixión del preso, la presencia de los personajes terroríficos y los disparos, el público huye despavorido a la calle, donde consigue serenarse después de quince minutos de auténtica tensión y pánico. «Un año más el público ha respondido masivamente, por lo que hemos tenido que llevar a cabo la actividad en dos jornadas. Estamos muy satisfechos con la acogida de este pasaje del terror y queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a la Hermandad de Agricultores, que nos permite convertir su sede en un auténtico escenario terrorífico», señaló Abraham Nieto, director del grupo A Ninguna Parte Teatro y autor de la representación.

Un pasaje del terror en el que se cuidaron todos los detalles gracias a un magnífico decorado preparado desde hace más de un mes por los jóvenes actores, que lucieron un terrorífico maquillaje para la ocasión. Cada una de las escenas estaba perfectamente contextualizada con objetos, materiales y otros elementos que hacían temblar al público.

Este es el tercer año que la asociación organiza esta actividad, tomando el relevo de la Escuela Municipal de Teatro de Villamuriel, que comenzó la iniciativa en 2014 con una mansión, en la que ya participaron estos jóvenes actores. En los últimos años, ‘A Ninguna Parte Teatro’ ha sembrado de terror durante la noche de Todos los Santos en un orfanato exclusa 33, la pensión de Lola y este año en la cárcel de enfermos mentales.

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