Palencia tendrá su Museo de la Ciencia

Reloj de 1915 de la fábrica de Moisés Díez, que se expondrá en el museo. /Antonio Quintero
Reloj de 1915 de la fábrica de Moisés Díez, que se expondrá en el museo. / Antonio Quintero

Más de 70 aparatos se expondrán en la torre del instituto Jorge Manrique que ocupó el Observatorio Astronómico hasta su cierre en 1975

Fernando Caballero
FERNANDO CABALLERO

«Un complejo museístico que abarcará varias especialidades y está instalado en un edificio que se concibió para ello». Así define Jesús Coria, director del instituto Jorge Manrique, el proyecto que se prevé instalar en las cuatro cúpulas del edificio y en la torre de lo que fue hasta 1975 el Observatorio Astronómico. El próximo paso de este complejo –existe ya un museo dedicado a Jerónimo Arroyo, arquitecto que diseñó el edificio junto al madrileño Lorenzo Gallego Llausás– será la inauguración del Museo de la Ciencia en la torre del observatorio, prevista para este curso, pero más adelante se proyectará un museo de ciencias naturales, se revitalizará el fondo antiguo de la biblioteca y se creará un centro de interpretación, gestión de recursos y exposiciones temporales. También se prevé crear una sala de investigadores anexa a la Biblioteca y la digitalización de los fondos históricos del archivo. Será un complejo «pionero en este tipo de institutos históricos», porque lo que hay en otras ciudades tiene algún museo concreto, pero este tendrá varios, incluido el del arquitecto Jerónimo Arroyo.

Jesús Coria y el arquitecto Juan Llacer presentaron ayer el proyecto en la conferencia inaugural del curso académico, que se celebró en el paraninfo del centro. Coria destacó ayer que el proyecto tiene un carácter «didáctico y pedagógico». «El complejo rompe con la dinámica actual de los museos, que descontextualizan las obras. Aquí estarán ubicadas en un edificio que se creó para ello», aseguró el director del comúnmente llamado en Palencia ‘instituto viejo’.

El inmueble fue analizado ayer por Juan Llácer, antiguo alumno del centro, que destacó que en su opinión es «el edificio mas importante que diseñó Jerónimo Arroyo, aunque algunos piensen que es la Diputación». Para Llacer, el principal mérito de Jerónimo Arroyo es que «inventó una tipología para edificios destinados a institutos, ya que antes no existían edificios nuevos para esta función». «Es un edificio histórico único y tiene un interés más allá del docente, por ejemplo el turístico, en el que se enmarcaría el Museo de la Ciencia», señaló el arquitecto.

Este museo expondrá los más de setenta aparatos antiguos que conserva el instituto que pertenecen a todas las especialidades, como la física, la química, la óptica, la astronomía, según señaló el profesor de Matemáticas, Alfredo León, que asesora en el proyecto museológico. Hay aparatos muy interesantes, como un telescopio gregoriano de 1735, que fue una donación al instituto del Ministerio de Instrucción Pública y del que solo hay dos ejemplares.

Otro telescopio data de 1866 y está fabricado por la casa Bardou de París, y también se tiene conocimiento de que solo hay dos ejemplares en el mundo. Otras piezas reseñables son unas botellas de Leyden, que era como las pilas antiguas, o el calorímetro de hielo de Lavoisier, fabricado en 1849. Todas estas piezas, que se encuentran depositadas en los almacenes del instituto, protagonizaron una exposición temporal en abril y mayo de 2009 con motivo del centenario de la colocación de la primera piedra, que se conmemoró en 2008 –en 2015 el edificio hizo cien años de su inauguración, aunque el instituto funcionaba desde 1845 en el antiguo convento de San Buenaventura, junto a Puentecillas–.

La torre donde se instalará el museo tiene tres pequeñas salas –que se están acondicionado en la actualidad– en alturas diferentes y unidas por sendas escaleras de caracol, diseñada en forja con bolo central y peldaños exentos. En la sala inferior se instalarán los aparatos de física, y en la central aprovechando que se encuentra el reloj, que data de 1915 y procede de la fábrica de Moisés Díaz, la misma que el de la catedral, se ubicarán los aparatos de medida. El reloj, que se completa con tres campanas de la misma casa, se encuentra en buen estado de conservación, aunque no esta en funcionamiento. En la sala superior, que era el despacho del director del Observatorio Astronómico, se colocarán los aparatos de exploración del espacio. Por último, en las terrazas superiores –en la más alta se pueden contemplar restos del antiguo observatorio– se podrán organizar observaciones astronómicas.

Coria destaca que la colección «pondrá de manifiesto la importancia que tenía la ciencia en el sistema educativo de finales del siglo XIXy principios del XX». El instituto, en su primera ubicación, tuvo la primera categoría entre los institutos provinciales de la época, lo que justifica la dotación que tuvo para los laboratorios de física y química, que conserva y será la base del museo.

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