Un niño de once años que estudia en La Salle será mañana el ‘obispillo’

El 'obispillo' Rubén Inclán Fernández junto con el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco. /MARTA MORAS
El 'obispillo' Rubén Inclán Fernández junto con el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco. / MARTA MORAS

Rubén Inclán Fernández encabezará el desfile en el que se repartirán 400 kilos de mandarinas

PILAR ROJOPalencia

El niño Rubén Inclán Fernández, estudiante de sexto de Primaria en el colegio de La Salle y reidente en Villamuriel de Cerrato, será mañana el ‘obispillo’. El pequeño, acompañado por el director de la Escolanía Niños de Coro, Jesús Escudero, ha visitado al alcalde, Aflonso Polanco, para expresaerle algunos de los deseos que le recordará mañana durante el acto en nombre de todos los niños de Palencia: un museo interactivo para la ciudad, arreglar los campos de fútbol, karst, pistas de hielo y algún parque de atracciones.

Rubén Inclán forma parte de la escolanía, toca el piano y es un gran atleta en el Club de Villamuriel. La festividad del ‘obispillo’ es de origen antiquísimo, del siglo XIII, y conmemora la figura del obispo San Nicolás de Bari, que falleció muy joven, y que al morir dejó todas sus riquezas a los niños y a los pobres. Según la tradición, durante casi siete siglos, era San Nicolás quien traía los regalos de Navidad, como aún sigue sucediendo en Alemania, Bélgica y otros países de Europa. En España, sin embargo, en el siglo XIX los obispos decidieron cambiar esa figura por la de los Reyes Magos de Oriente, debido a la paganización que del santo se había producido, fundamentalmente en Norteamérica, donde se había convertido en Santa Claus. En Palencia, la tradición se recuperó en el año 2012 y cada 28 de diciembre un niño de la escolanía recorre a caballo el centro de la ciudad.

El programa de mañana se inicia a las 18:00 horas con una misa en la catedral, tras la que se celebrará la ceremonia de investidura de Rubén Inclán como obispo y se iniciará una procesión a caballo junto a todos los niños de la escolanía hasta el Ayuntamiento. Allí, el obispillo planteará al alcalde sus peticiones y regresará a la plaza de la Inmaculada, donde concluirá el acto. La comitiva que acompañará al ‘obispillo’ estará compuesta por un grupo de danzantes y dulzaineros, otro de pequeños burros conducidos por pajes, que irán repartiendo 400 kilos de mandarinas cargados en las alforjas y 31 kilos de caramelos, un caballo y la banda del Santo Sepulcro.

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