Una navidad realmente dulce

Siete monasterios de clausura muestran sus productos navideños en una pequeña feria en el Seminario Mayor de Palencia

Uno de los puestos de dulces de las monjas./Marta Moras
Uno de los puestos de dulces de las monjas. / Marta Moras
PALOMA AGUADOPalencia

La Navidad también llega al Seminario Mayor de Palencia con el estreno de la muestra de dulces conventuales. Por segundo año consecutivo, siete conventos de clausura de la provincia ofrecen sus productos artesanos en la capital a través de esta iniciativa. Ayer, desde las cinco de la tarde, fueron muchos los palentinos que se animaron a comprar los productos navideños y artesanales de los conventos. Mañana y pasado, la jornada de venta continuará desde las 11:00 horas de la mañana hasta las 20:30 horas de la tarde. Este año, las religiosas cistercienses de San Andrés de Arroyo y las clarisas de Aguilar de Campoo no participan, pero la iniciativa cuenta con la incorporación de la abadía de San Isidro de Dueñas.

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Todos los conventos subrayan la buena acogida que tuvieron el año pasado la muestra y la venta de los dulces. «Nos sorprendimos de la gran respuesta de todos los palentinos porque la gente venía para colaborar y mantener el patrimonio de los monasterios», asegura Sor Mónica Vaquero, que pertenece al monasterio de Nuestra Señora de Alconada de Ampudia. Este cenobio, que cuenta con cuatro hermanas, lleva 17 años fabricando dulces. El año pasado, vendieron todos los productos y esperan volver a repetir el pleno. Entre los dulces más demandados, se encuentran los tradicionales polvorones y el dulce de membrillo. Sor María Inmaculada y María Ángeles Herrero son las encargadas de atender el puesto del monasterio de Santa Clara, en Carrión de los Condes, y ofrecer su gran variedad de productos artesanales: tortas, mazapanes, pastas de limón, de nata, de almendra o virutas de San José.

Además de ofrecer la variedad de productos artesanales, la iniciativa consigue reunir a los conventos y mostrar su trabajo en la provincia de Palencia. Así lo aseguran Humi Martín y Rosario Ibáñez, del convento de las clarisas de Astudillo, que están encantadas con la iniciativa. Este año, el turrón de chocolate de las clarisas tiene todas las papeletas de volver a ser el dulce preferido de los palentinos. «Los productos que ofrecemos no tienen comparación con los que se pueden encontrar en la tienda, por eso se anima tanta gente a comprar», asegura Ibáñez.

Francisco Javier Antolín, colaborador con el monasterio de Nuestra Señora de la Consolación de Calabazanos, coincide en incidir en el valor de los dulces que se ofrecen, que además, están hechos «con todo el cariño de las monjas». Los productos naturales unidos a una elaboración artesanal, dan como resultado «unos productos únicos y de una calidad extraordinaria». Entre sus productos, el monasterio de Calabazanos ofrece mantecados, pastas de té, delicias de almendra y nuez, tejas de almendras y figuritas de mazapán. Los nuevos incorporados este año, la abadía de San Isidro de Dueñas, suman a estos productos otros más comunes como la leche, mermeladas, miel, queso fresco o mantequillas. Una iniciativa que esperan disfrutar junto al resto de conventos durante los próximos días. La muestra pretende, además, incidir en «la presencia de los religiosos y religiosas de vida contemplativa en la provincia» y ofrecer a los palentinos sus productos artesanos de elaboración manual, durante las próximas fechas navideñas.

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