Más de la mitad de las medicinas se dispensan ya en Palencia por receta electrónica

Interior de una farmacia de Palencia. / Antonio Quintero

La frecuencia a las consultas de los centros de salud se ha reducido el 20% desde que funciona este sistema

PILAR ROJOPalencia

Cuando ha transcurrido más de un año desde que la receta electrónica comenzara a implantarse en algunos centros de salud rurales, los profesionales aplauden este moderno sistema de dispensación de medicamentos, que según las primeras estimaciones afecta ya a más del 50,5% de los fármacos que se dispensan en las oficinas de farmacia de la provincia.

Antes del verano del año pasado, tras un progresivo período de aplicación en distintos municipios, se implantó en los cuatro centros de salud de la capital y en el otoño ya estaba generalizado para cualquier usuario de la capital y la provincia. La implantación de la receta electrónica implica que los pacientes crónicos pueden acceder a su medicación directamente en la farmacia, sin necesidad de pasar por el médico de cabecera. La sincronización informática entre los centros de salud y las farmacias es la base de la receta electrónica en las 97 establecimientos, 60 de ellos en la provincia y las 37 restantes en la capital palentina. Las últimas estadísticas revelan que el 50,5% de las recetas que se dispensan en las farmacias se demandan a través de la receta electrónica. Un porcentaje algo inferior a la media de Castilla y León, que está en el 62%. Sin embargo, si se analizan exclusivamente los centros de salud rurales, el porcentaje se incrementa hasta el 75%, es decir, que tres de cuatro medicamentos en los pueblos se dispensan por receta electrónica. «No sabemos muy bien a qué puede deberse, pero quizás se atribuya a que la presión asistencial en las zonas urbanas es mayor y quizás tengan menos tiempo para hacer ese trámite que en muchos pueblos», señala el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Palencia, José Luis Nájera.

Las ventajas son evidentes, tanto para los pacientes como para los médicos y farmacéuticos. Los primeros no tienen que ir tanto al médico, los facultativos ven reducida la carga asistencial diaria y la tramitación en las oficinas de farmacia con el nuevo sistema es mucho más sencilla. «Está comprobado que la frecuencia de los pacientes a las consultas del médico de Atención Primaria se ha reducido en torno al 20%. Depende también del grado de implantación en cada zona, pero esa es la media. Antes iban para recoger las recetas y ahora ya no es necesario», agrega José Luis Nájera.

Funcionamiento fácil

El presidente del Colegio de Farmacéuticos defiende que esta fórmula de prescripción tiene un funcionamiento sencillo. El usuario llega a su centro de salud y, en el momento del final de la consulta, cuando antes su médico le entregaba varios papeles con los diferentes medicamentos que tenía que comprar en la farmacia, ahora solamente le entrega uno, la hoja de tratamiento donde se especifica la dosis y , si fuera necesario, cuándo será la próxima revisión. La información se traslada automáticamente a la tarjeta sanitaria, que posteriormente el paciente entrega en la oficina de farmacia donde vaya a comprar los medicamentos. Allí, el farmacéutico pasa su tarjeta por un lector y en su ordenador aparece la lista de medicamentos y la dosis que debe entregarle. Un problema frecuente que se detectó en las primeras fases es que la tarjeta estaba dañada y no podía ser leída por el lector, aunque incluso en estos casos la solución ha sido sencilla: en los propios departamentos de administración de los centros de salud se ha tramitado una nueva tarjeta, que se ha entregado al usuario, con toda la información incorporada.

Otra de las ventajas de la receta electrónica es económica. Antes, los pensionistas, debido al copago, tenían que pedir un reembolso cuando rebasaban el tope de gasto y esperar a que se lo concediesen. Ahora, al automatizar el sistema para dispensar los medicamentos, cuando se llega al tope de gasto ya no se paga ese porcentaje y no hay que solicitar devolución. La receta electrónica tiene validez en todas las farmacias de la región, ya que los datos del paciente quedan grabados en la base documental de Sacyl. Si el paciente va a salir de la comunidad y necesita llevarse la medicación, debe acudir al centro de salud para que se le entregue la receta en papel y poder comprarla donde vaya, para evitarse problemas en estas primeras fases de implantación en otras comunidades.

Para evitar que un paciente con varios fármacos prescritos, de diferentes cantidades de dosis, tenga que acudir varias veces a la farmacia en función de cuando se le acaben las pastillas, el sistema de receta electrónica genera ventanas de dispensación. «Son periodos en los que el paciente puede retirar medicación en la oficina de farmacia», explica Nájera. En tratamientos crónicos se entrega medicación para al menos 28 días de tratamiento. Las ventanas de dispensación son muy amplias para facilitar la retirada de todo el tratamiento con una cadencia aproximadamente mensual.

El paciente puede adquirir la medicación desde 10 días antes de la fecha en la que previsiblemente van a acabarse los envases de la última dispensación hasta 60 días después. Por este motivo, «no se han identificado situaciones en las que los pacientes tengan que acudir sistemáticamente a la farmacia para ir retirando cada vez un medicamento diferente», destacan fuentes de Sacyl. La Junta y los farmacéuticos consideran que la fórmula es un éxito.

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