La lírica de José Zorrilla resuena en Torquemada

Dos actrices durante la representación en Torquemada./LUIS ANTONIO CURIEL
Dos actrices durante la representación en Torquemada. / LUIS ANTONIO CURIEL

La localidad celebra el bicentenario de su nacimiento con representaciones teatrales

LUIS ANTONIO CURIELPALENCIA

Uno de los momentos más esperados en Torquemada se vivió el sábado con los actos conmemorativos del bicentenario del nacimiento de José Zorrilla y Moral, poeta y dramaturgo muy vinculado a la localidad cerrateña donde vivían sus padres, por lo que acudía con frecuencia a visitarles. Sus progenitores, José Nicomedes Zorrilla Caballero y Nicomedes Moral, tenían una casa solariega en Torquemada -lo recuerda una placa conmemorativa ubicada en la fachada - que también puede visitarse durante este año gracias a la colaboración de la familia Miguel-Santiago, su actual propietaria. La vivienda de Torquemada fue vendida por el poeta José Zorrilla al fallecimiento de su padre para hacer frente a las considerables deudas que le dejó.

Precisamente, en un lugar tan especial como la casa solariega perteneciente a la familia Zorrilla se celebró el monólogo de la ‘Abuela Nicolasa’. En un tono divertido, Antonio y Nicolasa -abuelos de José Zorrilla- relataron algunos detalles relacionados con la vida azarosa de su nieto, entroncándolos con sus estancias en la localidad cerrateña y haciendo guiños a la actualidad.

El monólogo recordó la experiencia que José Zorrilla tuvo relacionada con la aparición de su abuela Nicolasa en una habitación de la casa vallisoletana, sin que nadie le hiciera caso, reconociendo posteriormente el retrato de su abuela en un cuadro ubicado en Torquemada. Este hecho fue investigado posteriormente.

Numerosos vecinos y visitantes se congregaron junto a la casa solariega para escuchar el monólogo, pronunciado desde el balcón de la vivienda familiar. El abuelo Antonio, además, dedicó unos versos a su mujer.

Desde el balcón de la vivienda familiar, se representó el diálogo entre sus abuelos

El padre de José Zorrilla ocupó cargos relevantes en la administración de la época como relator de la Real Cancillería, gobernador civil de Burgos y Sevilla, y superintendente general de la Policía. El deseo de su padre era que su hijo estudiara Derecho, por lo que le envió a Toledo para cursar estos estudios bajo la vigilancia de un pariente canónigo, en cuya casa se hospedó. Las frecuentes distracciones de José Zorrilla motivaron que el canónigo le enviara a Valladolid para continuar allí sus estudios. El padre amonestó a su hijo y desistió de sacar algo de él, por lo que le mandó a Lerma a cavar viñas; pero cuando estaba a medio camino el hijo robó una mula, huyó a Madrid y allí se inició en su hacer literario frecuentando los ambientes artísticos y bohemios de Madrid, y pasando mucha hambre.

José Zorrilla viajó a Madrid, París, Londres, Cuba y México, donde pasó once años. A su regreso de México, realizó una gira por España, convirtiéndose en un poeta de masas, pues era muy seguido y admirado. Muchos de estos aspectos protagonizaron el monólogo de la ‘Abuela Nicolasa’ como homenaje y reconocimiento a uno de los vecinos más ilustres de Torquemada.

Ermita Santa Cruz

Posteriormente, el cortejo realizó un recorrido guiado por el pueblo gracias a la implicación de los propios torquemadenses, que se volcaron con uno de sus vecinos más ilustres vistiéndose de época para la ocasión. En su recorrido hacia la Ermita de Santa Cruz realizaron varias paradas en la plaza de España, la Iglesia Parroquial de Santa Eulalia, el monumento a Catalina de Austria o la residencia de ancianos.

Torquemada está muy presente en Zorrilla porque es el pueblo que representa a su padre. De hecho, el cuento gótico ‘La mujer negra o una antigua capilla de templario’ está ambientado íntegramente en la Ermita de Santa Cruz, de Torquemada, e inspirado en un ermitaño del Santuario de Valdesalce.

Este relato fue representado por ‘Libera Teatro’ con la adaptación de Ángela Hernández y la colaboración de un nutrido grupo de vecinos. Del humor del monólogo, los vecinos pasaron al tenebrismo y la oscuridad de la representación. La propia Ermita de Santa Cruz, de estilo románico y construida en los siglos XII y XIII, fue el escenario donde recobró vida el cuento de Zorrilla. En un ambiente tenebrista y lúgubre, a la luz de las antorchas, Torquemada dio vida a ‘La mujer negra’, con gran éxito de participación y público.

«Estamos muy satisfechos con la respuesta de vecinos y visitantes en los diversos actos programados durante el año para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Zorrilla. Acoger varios actos en su casa solariega o en la Ermita de Santa Cruz ubicada en el cementerio de la localidad son el mejor homenaje que podemos hacer a este insigne poeta. Quizás organicemos todos los años alguna actividad para recordar la memoria de uno de nuestros vecinos más ilustres», destacó Jorge Domingo Martínez Antolín, alcalde de la localidad.

En su autobiografía, titulada ‘Recuerdos del tiempo viejo’, también aparece con frecuencia Torquemada. En esta localidad fue enterrado el padre de José Zorrilla, que pidió al enterrador que le enterrase en el sitio más despreciable del cementerio y que, cuando los huesos quedaran limpios de la carne, sus restos pasaran a una fosa común. «Esta es la historia que contó José Zorrilla, en vuestro pueblo y en esta Ermita», fueron las palabras con las que finalizó la representación. De este modo, el poeta José Zorrilla, uno de los paradigmas del romanticismo español junto a José de Espronceda y Gustavo Adolfo Bécquer, recobró vida durante el pasado sábado en la localidad cerrateña.

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