Un letrado palentino defiende a más de mil reversionistas de la ‘operación Chamartín’

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena; el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Antonio Béjar, durante la presentación el pasado 27 de julio del proyecto urbanístico ‘Madrid Nuevo Norte, que sustituye a la denominada ‘operación Chamartín’.
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena; el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Antonio Béjar, durante la presentación el pasado 27 de julio del proyecto urbanístico ‘Madrid Nuevo Norte, que sustituye a la denominada ‘operación Chamartín’. / EFE

Antonio Luis Vázquez representa a No Abuso, asociación de dueños originales de los terrenos expropiados para hacer la estación madrileña

EL NORTEPalencia

La Asociación No Abuso, que agrupa a antiguos propietarios de 1,2 millones de metros cuadrados de suelo expropiado para construir la estación de Chamartín en la capital de España, ha vuelto a organizarse para reivindidar sus derechos de reversión. El detonante ha sido el acuerdo al que llegaron el pasado 27 de julio el Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento de Madrid y Distrito Castellana Norte (DCN), sociedad participada por BBVA y la constructora San José, para relanzar la ‘operación Chamartín’, pacto que acerca el momento en el que estos reversionistas volverán a exigir su opción a adquirir estos terrenos. Y al frente de los antiguos propietarios de los terrenos expropiados está el abogado palentino Antonio Luis Vázquez Delgado, que lucha por que se les reconozcan los derechos de reversión.

La ‘operación Chamartín’ nació en 1994, cuando el concurso lo ganó la mercantil Desarrollo Urbanístico Chamartín SA (DUCH), que a lo largo del tiempo ha sufrido pequeñas variaciones de capital y ha cambiado su denominación recientemente por el de Castellana Distrito Norte (CDN). La normativa vigente en ese año reconoce a los propietarios originales de los suelos poder adquirirlos si la administración decide desafectarlos, cambiar el uso para el que originariamente fueron expropiados (Renfe inició cincuenta años antes, en 1944, las expropiaciones de los terrenos para hacer la estación de Chamartín) y venderlos. Esto es lo que se conoce como derecho de reversión, una legitimación que llevan décadas peleando en los tribunales.

«Tras la sentencia del Supremo nos consideraron amortizados, pero no es así», señala el palentino Antonio Luis Vázquez, letrado de No Abuso, en referencia al fallo del año 2012 en que el alto tribunal concluyó que «al no acreditarse la desafectación tácita» de los terrenos, no «procede la reversión».Para la asociación, este pronunciamiento viene a refrendar que existe un derecho de reversión, pero que este no cobrará cuerpo hasta que llegue el momento de desafectar los terrenos, es decir, hasta que el momento de su venta a DCN, que será cuando pierdan su actual uso ferroviario para poder construir oficinas o viviendas.

El actual plan, rebautizado como ‘Madrid Nuevo Norte’, no prevé que ese momento llegue antes de finales de 2019 o principios de 2020, ya que todavía quedan por delante muchos meses de tramitaciones administrativas. No Abuso está dispuesta a aprovechar este tiempo para llegar a un acuerdo de venta de sus derechos a DCN e, incluso, para transmitírselos a cualquier otro interesado. No Abuso cifra en 300 millones el justiprecio que debería pagarles DCN, cantidad que representa un 5% de los 6.000 millones de inversión prevista en todo el desarrollo de operación Chamartín.

«Intentar soslayar estos derechos por parte del BBVA y la constructora supondría un inmenso fraude de ley. El documento concesional reconoce estos derechos y, siendo este documento de 1994 el que concede los aprovechamientos a DUCH, la ley aplicable en ese momento no deja lugar a dudas sobre el reconocimiento de estos derechos», agrega Antonio Luis Vázquez. ‘Madrid Nuevo Norte’ es la marca actual del proyecto promovido por ADIF (empresa estatal que gestiona las infraestructuras de ferrocarril) a través de la mercantil DUCH para la remodelación de una parte importante del territorio de la ciudad de Madrid, amparada en la iniciativa del actual gobierno municipal de remodelar el plan parcial que afecta a la zona. La actuación afecta a unas 311 hectáreas y supone la creación de 3,3 millones de metros cuadrados al norte del ya existente distrito de Chamartín.

Detrás de la Asociación No Abuso hay más de mil familias antiguas propietarias de los terrenos expropiados por Renfe, que también denuncian el trato de favor dado por Duch en el año 1996 a la Compañía de Jesús, cuyos derechos sobre 110.000 metros cuadrados de terrenos sí fueron reconocidos por la filial de BBVA.

Fotos

Vídeos