«El lechazo de Castilla y León se valora más fuera que en su tierra»

José Luis Fraile./Antonio Quintero
José Luis Fraile. / Antonio Quintero

El palentino José Luis Fraile ha sido elegido presidente de la IGP Lechazo de Castilla y León

PALOMA AGUADOPalencia

La Indicación Geográfica Protegida (IGP) del Lechazo de Castilla y León ha renovado su junta directiva y ha nombrado presidente a José Luis Fraile, ganadero y agricultor de la localidad palentina Cubillo de Ojeda, que pertenece a Cervera de Pisuerga. La Asociación de Ganado Ovino de Raza Castellana (ANCA) y la Asociación de Criadores de Ganado Ovino (ANCHE) presentaron la única lista conjunta para renovar la IGP. La anterior presidenta, Guadalupe Tejero Castro, también forma parte de la junta directiva de ANCHE, junto con José Luis Fraile. Una de las razones por las que fue elegido presidente, según confiesa José Luis Fraile, es que ya conocen su forma de trabajar y su compromiso con el lechazo castellano y leonés. La nueva junta directiva pretende potenciar la marca Castilla y León con uno de sus productos estrella: el lechazo.

Fraile lleva toda su vida dedicándose a la ganadería y a la agricultura. Con un rebaño de más de 600 ovejas churras y con la ayuda de su mujer, vive de uno de los sectores de más tradición en Castilla y León. De hecho, son los únicos vecinos de la localidad palentina y una de las pocas familias de la provincia dedicadas al completo a la ganadería. Fraile comercializa su produccción a través de la empresa palentina Damma, dedicada a la elaboración y distribución de carnes de primera calidad.

–¿Qué camino pretende tomar la nueva junta directiva de la IGP de Castilla y León?

–Queremos revalorizar el lechazo de Castilla y León, un producto cinco estrellas que no sabemos apreciar. Tenemos el mejor lechazo del mundo, de las razas churra, castellana y ojalada. Nuestro propósito es que el productor, el vendedor y el consumidor estén unidos y apuesten por nuestros alimentos. Así, la IGP realiza una labor de control para comprobar que el producto cumple todas las características para ser considerado lechazo de Castilla y León.

–¿Cuáles son las características de un lechazo reconocido castellano y leonés?

–Todos tienen que ser de razas autóctonas, criados con leche materna y alimentados de forma natural, además de tener peso de lechón. Los operadores comerciales e industrias también deben cumplir unas estrictas condiciones que aseguren la máxima calidad del producto. Cuando consumes el producto con la etiqueta roja de la IGP, que tiene que tener también la fecha de sacrificio, sabes que consumes un producto fresco y con unas características únicas.

–¿El lechazo castellano y leonés tiene el valor que se merece en la comunidad?

–Muchas veces valoran más nuestro lechazo en otra zonas de España. Es un problema que debemos afrontar si queremos mantener nuestras marcas. Sin embargo, como la demanda es superior a la oferta de lechazos, muchos se exportan de otras zonas a un precio más reducido. Algunas familias, por el incremento del dinero, prefieren comprar otros productos de menor calidad. Sin embargo, las características de la carne nunca pueden ser las mismas.

–¿El precio del lechazo está acorde con el trabajo de los ganaderos?

–Los precios son los mismos que hace treinta años y estamos luchando porque siga siendo así. De hecho, creo que el precio debería ser más elevado. Si el producto está marcado con una garantía de calidad y tiene unas características que lo diferencian del resto, nunca puede tener el mismo precio. Sucede igual que con el marisco de Galicia, el dinero que pagas está acorde con lo que esperas del producto. Si no, puedes tener la sensación de que estás perdiendo dinero. Además, cuando consumes un alimento bueno y sano, también valoras a la gente que lo produce y mantienes la ganadería, un sector fundamental.

–¿Las fechas navideñas son clave para la venta del lechazo castellano y leonés?

–Claro. Pero no podemos quedarnos solo con la Navidad. En España sí hay tradición de comer lechazo, pero tenemos la costumbre de reservarlo para ocasiones especiales. Sin embargo, es un producto de un precio más elevado como otros muchos. También es cierto que, por ejemplo, en el ámbito rural, es muy complicado que la demanda crezca. Dos personas mayores que viven en un pueblo es muy difícil que compren lechazo. El objetivo que debemos perseguir es extender nuestro producto en el conjunto de la comunidad y a nivel nacional.

–¿Juega un papel importante la apuesta de los hosteleros y restaurantes de Castilla y León?

–Es muy importante que los hosteleros apuesten por el producto y los alimentos de nuestra zona. Sin embargo, cuesta encontrar restaurantes que ofrezcan un producto de calidad y con garantías. Creo que es fundamental que en esta labor caminemos todos unidos, productores y vendedores, para que los castellano y leoneses valoren de verdad el lechazo de nuestra tierra. Además, estoy seguro de que un producto como el lechazo de ovejas churras, castellanas ojaladas nunca puede fallar en un restaurante, una cena entre amigos o una comida familiar. Es una apuesta segura.

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