El juicio por agresión sexual en una residencia juvenil se retomará el 2 de abril

El acusado, a la izquierda, en la sesión del lunes en la Audiencia. /El Norte
El acusado, a la izquierda, en la sesión del lunes en la Audiencia. / El Norte

El acusado niega los hechos y la víctima asegura que la ató a la cama y le grabó con una navaja las palabra ‘puta’ y ‘gorda’ en el cuerpo

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La Audiencia de Palencia ha celebrado este martes la segunda sesión de la vista oral contra el palentino A. M. P., de 22 años, para quien el Ministerio Público pide una pena de 17 años y dos meses de prisión por los delitos de detención ilegal, agresión sexual y lesiones cometidos supuestamente contra una joven de 21 años, M. C. G., procedente de Valdepeñas (Guadalajara), en una residencia juvenil de Palencia.

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Acusado y víctima mantuvieron una relación de una semana en 2013, dos años antes de los delitos que se están juzgando, que supuestamente ocurrieron el 29 de noviembre y el 5 de diciembre de 2015, aunque no fueron denunciados hasta el 16 de enero de 2016. Según la víctima, el 29 de noviembre de 2015 el acusado desnudó a la víctima en su habitación, la ató a la cama y la agredió sexualmente, además de escribirle la palabra ‘puta’ en el vientre con un objeto punzante, y el 5 de diciembre, entró en la habitación de la víctima y le grabó con una navaja la palabra ‘gorda’ en el pecho.

Por su parte, el acusado defiende su inocencia y asegura ser víctima de una denuncia falsa. En relación a los hechos del 29 de noviembre, sostiene que ambos estuvieron cenando y viendo una película en la habitación y que M. C. G. se quedó dormida y él se acostó en la cama de al lado, y en cuanto a los hechos del 5 de diciembre, asegura que estaba en Mudá, a 120 kilómetros de Palencia, cuando presuntamente ocurrió la segunda agresión.

En la sesión de este martes, los testigos de la defensa, todos amigos del acusado, confirmaron que estuvieron con él los días 4 y 5 de diciembre en Mudá y en Aguilar, confirmando que se había ido el 4 de diciembre por la tarde a Mudá y que, por tanto, no estaba en Palencia el día 5.

Por su parte los médicos forenses, que vieron a la joven los días 18 de enero y 1 de febrero de 2016, ratificaron los informes en los que sostienen que la joven «presentaba un estado anímico ansioso depresivo» que era «proporcional a la situación vivida», y que estaba «decaída, inhibida y preocupada».

Respecto a las letras que tenía grabadas en el abdomen y que supuestamente le había hecho el acusado con un objeto punzante, señalaron que era «improbable» que se las hubiera hecho ella misma por el tipo de trazo «definido», pero precisaron que, «al ser letras mayúsculas, no existe ningún impedimento físico, ni psíquico para causárselas ella misma». También aseguraron que cuando la vieron «no existían ni erosiones, ni enrojecimiento, ni palabra alguna en el pecho», ya que podría haber desaparecido con el tiempo.

El juicio se retomará el 2 de abril con las declaraciones de tres testigos de la acusación y otros tres de la defensa, que no se presentaron el lunes y ayer, y con la lectura de los informes de conclusiones definitivas de las partes, según informa Efe.

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