Estas imágenes atraen cascadas de turistas a la Montaña Palentina

Una turista admira la cascada de Mazobre./Nuria Estalayo
Una turista admira la cascada de Mazobre. / Nuria Estalayo

El norte de la provincia de Palencia registra un gran incremento de turistas deseosos de contemplar los efectos del deshielo en el paisaje

NURIA ESTALAYOAguilar

Las cascadas de agua están siendo estos días un gran reclamo para atraer turismo a la Montaña Palentnia. Las intensas precipitaciones de este mes de abril ofrecen a los visitantes del norte espectaculares saltos. Algunos de ellos, resultan inesperados ya que surgen de lugares donde no es muy habitual ver caídas de agua. De este modo, el paseo por el norte de Palencia se muestra cada día lleno de encantos y bellas sorpresas.

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Así, la gente camina estos días para ver estos espectáculos naturales hasta las conocidas cascadas de Mazobre, cerca de Cardaño de Arriba, donde discurren dos saltos de más de 10 metros; o hasta el Pozo Minero, en Brañosera, de menor longitud que las anteriores, pero de chorro más exuberante; o se acerca hasta el Geoparque de Las Loras para contemplar Covalagua, donde el agua circula lentamente sobre la toba que ha ido depositando el río Ivia, en forma de peldaños semicirculares, creando pequeñas cascadas entre unos y otros.

Pero además, son muchos los que continúan ruta por Las Loras y se acercan hasta otras cascadas que, aunque ya en territorio burgalés, se descubren bien colindantes a la provincia palentina. Estas son la cascada de Villaescobedo, a poco más de 15 kilómetros de Aguilar, y Yeguamea, en Fuenteodra, a 30 kilómetros de la localidad galletera. Ambas igualmente impresionantes y torrenciales. Dos ejemplos cercanos, de las numerosas caídas que ofrece el Geoparque. Una más alejada, aunque tremendamente visitada y bien conocida, ubicada asimismo en Las Loras, es la asombrosa cascada de Orbaneja del Castillo, la cual se desliza dentro del casco urbano.

No obstante, quedándose en Palencia, también el paseante se encontrará durante estos días con otras caídas de agua menos exploradas y conocidas. Por ejemplo, las paredes del Cañón de la Horadada, también en Las Loras, es un lugar que puede regalar este tipo de sorpresas. Y si uno visita la pedanía aguilarense de Barrio Santa María y atraviesa el pueblo, también se tropezará con una llamativa cascada. Y toda ella, al igual del resto de las cascadas, aderezadas con la seductora flora y fauna de la zona, en la que corzos, cigüeñas y muchos otros animales corretean o vuelan a sus anchas.

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