Hornillos de Cerrato sabe agradecer

Los vecinos de Hornillos se volcaron con la iniciativa solidaria. / Luis A. Curlel

Un bar de la localidad recauda 1.000 euros con una paella solidaria a favor de Cáritas de Santa Marina

LUIS ANTONIO CURIELHornillos

Todo comenzó en el año 2013. Pepe y Carmen llegaron desde el sur de España a Palencia, de donde es natural ella. La situación laboral no era favorable, por lo que acudieron a Cáritas de la parroquia de Santa Marina, en Palencia. El matrimonio contaba por entonces con dos hijos y una tercera en camino. Allí recibieron ayuda, cariño y comprensión. Elementos fundamentales para luchar y salir adelante. Pepe, además, dedicaba su tiempo ayudando en todo lo que era posible, también con otras organizaciones palentinas de las que recibían apoyo. Así durante casi un año, hasta que en abril de 2014 llegaron a Hornillos de Cerrato.

Una nueva aventura personal y profesional comenzaba en esta localidad cerrateña. Aquí encontraron un nuevo hogar formado por más de cien vecinos, que les mostraron su apoyo y les dieron una oportunidad de futuro. Desde su llegada a la localidad cerrateña, Carmen y Pepe regentan una tienda de ultramarinos y el bar del municipio. «Son una familia muy servicial y siempre están prestos a echarnos una mano en lo que necesitamos. Sabemos que han pasado momentos difíciles, pero lo más importante es que han salido adelante y gestos como esta nueva edición de la paella solidaria les honran y dicen mucho de ellos», comentaban algunos vecinos de Hornillos de Cerrato.

Y es que Carmen y Pepe han querido devolver a la sociedad lo que la sociedad les ha dado. La primera Navidad que estuvieron en Hornillos de Cerrato ya se acercaron a Cáritas con un donativo y un décimo de lotería para ver si la suerte les sonreía. Y este año dieron un paso más organizando una paella solidaria cuya recaudación fue íntegra a Cáritas. Ayer, Hornillos de Cerrato se convirtió en la capital de la solidaridad con una recaudación de 1.040 euros que se destinarán íntegros al grupo de Cáritas de Santa Marina, de Palencia. Más de doscientos tickets se vendieron para la paella solidaria al precio de 4 euros, cantidad a la que se sumaron diversos donativos de los asistentes.

«Estamos muy agradecidos con la respuesta de hornilleros, baltanasiegos, miembros de Cáritas de Santa Marina y otras muchas personas que han querido sumarse a nuestra causa solidaria. Queremos que esta iniciativa se convierta en tradición, porque la acogida ha muy buena y nos sentimos en la obligación de devolver a la sociedad lo que la propia sociedad nos ha dado», señalaron emocionados Carmen y Pepe, que sintieron el cariño de todo el pueblo que les ha apoyado por segundo año consecutivo en esta iniciativa, superando la recaudación de la edición anterior.

La fiesta de la solidaridad contó también con la actuación de danzas de la tierra a cargo de la Asociación Palentina de Baile Tradicional. De este modo, las jotas se convirtieron en un atractivo más de la cita solidaria.

Además de esta acción, la familia ha organizado una campaña de recogida de alimentos en la tienda de ultramarinos, con más de doscientos kilos que se han sumado para la causa solidaria. De hecho, la campaña está abierta durante los próximos días y se espera la recepción de más donativos y alimentos para Cáritas de Santa Marina.

Marcelina Guerra, responsable del grupo de Cáritas de Santa Marina de Palencia, agradeció el gesto de Carmen y Pepe, pues no suele ser frecuente el agradecimiento expresado en este tipo de acciones.

«Es una familia a la que atendimos y quedaron muy agradecidos, por lo que han seguido de algún modo vinculados a nosotros. Para todo el grupo es un gesto muy especial y por eso hemos querido acompañarles en esta hermosa iniciativa», indicó Marcelina Guerra. Decenas de voluntarios de Cáritas acudieron a la paella solidaria. En estos momentos, Cáritas de Santa Marina atiende a unas cuarenta familias a las que orienta para el empleo y les presta atención primaria según sus necesidades básicas, como alimentos, ayudas para los recibos de luz, agua, gas y los alquileres, siempre haciendo un seguimiento a las familias. Por su parte, Lázaro Merino, párroco de Santa Marina, agradeció el gesto solidario que propició un ambiente muy especial en Hornillos de Cerrato.

«Creo que este nuevo gesto es lo mejor que ha podido suceder porque esta familia ha devuelto, de algún modo, aquello que ha recibido. Hemos vivido una auténtica fiesta de la solidaridad con el hermanamiento de parroquias y comunidades cristianas», destacó Lázaro Merino, que además mostró su gratitud a los voluntarios de Cáritas de Santa Marina que trabajan día a día para ayudar a las familias que más lo necesitan.

Carmen y Pepe han hecho gala del refrán castellano ‘de bien nacidos ser agradecidos’. Y su generosidad ha tenido la recompensa solidaria con el apoyo de todo un pueblo y de numerosos amigos que han querido colaborar con su iniciativa. Para el próximo verano habrá una tercera edición de la paella solidaria, «porque hay que devolver a la sociedad lo que la sociedad nos ha dado», indicaron emocionados Pepe y Carmen.

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