Guardo celebra la matanza

Matanza del cerdo en Guardo./José Carlos Díez
Matanza del cerdo en Guardo. / José Carlos Díez

La Asociación de Entibadores Mineros se encargó de mostrar las tradicionales faenas de la muerte del cerdo

JOSÉ CARLOS DÍEZGuardo

La feria de la matanza, que este sábado ha celebrado su séptima edición, tuvo lugar ayer en Guardo y cosechó un nuevo éxito de público en un día en el que el sol protagonizó la jornada.

Una fiesta consolidada en la localidad y que cada año atrae a más visitantes debido a su vistosidad y, sobre todo, a la degustación de diversos productos del cerdo, que llega a última hora de la mañana.

A las doce y media del mediodía, todo estaba preparado en la carpa instalada en la plaza de la Constitución para dar comienzo a esta nueva edición, en la que los estómagos rugían hambrientos, pero los entibadores lo tenían todo previsto. Unos buñuelos y unas pastas hicieron la jornada mucho más llevadera.

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La carpa acogía, además, una exposición de material utilizado en la matanza, como las artesas, las máquinas de hacer chorizos o las olmas de centeno para quemar el gocho. Una exposición que, como cada año, prepara la Asociación de Entibadores Mineros, unos asiduos a esta renovada tradición, que este año también expusieron una olla exprés de uno de los primeros modelos que existieron. Al frente de la labor del destace estuvieron los miembros de la Asociación de Entibadores, a los que acompañó Yolanda Llorente, que ya había sido mondonguera mayor hace varios años.

Este cargo recayó este año en Montse Quijano, gerente de Morcillas de Cornón, cuya fábrica creó su madre y en la que ha trabajado la familia toda la vida. Durante el momento de entrega de la cinta y el ramo, estuvieron presentes los alcaldes de Guardo, Velilla y Santibáñez de la Peña, municipio al que pertenece Cornón.

Durante el proceso de limpieza del cerdo, los niños que se encontraban allí pudieron ver cada una de las partes y los miembros de la Asociación de Entibadores se las enseñaron de cerca y les invitaron a participar haciendo morcillas y chorizos.

Una vez limpio el cerdo, se produjo uno de los momentos más destacados de la jornada, que también se ha convertido en una costumbre, la subasta de la cerda, que este año pesaba 132 kilos y por el que un miembro de la Asociación de Coros y Danzas pagó 200 euros. Cabe destacar que los dos cerdos que protagonizaron la jornada fueron cedidos por la empresa Deporcyl.

A las 13:30 horas, media hora antes de que se celebrara la degustación de productos de la matanza, actuó el grupo de los Coros y Danzas de Guardo.

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