El frío no pudo con las compras en Palencia

El reclamo de las rebajas de verano se une a la Showpping Night para llenar las calles del centro de la capital palentina

Actuación de un grupo de música en un escaparate. / Marta Moras
JOSÉ MARÍA DÍAZPalencia

Lo tenía prácticamente todo en contra y aún así salió airosa, al menos, lo suficiente para dejar un buen sabor de boca. Jugaba la final del europeo la Selección Sub 21; la plaza de la Inmaculada acogía la proyección de la representación de ‘Madama Butterfly’ en el Teatro Real y, sobre todo, hacía frío. No demasiado, en torno a los 15 ó los 16 grados, pero una temperatura suficientemente baja para que no resultara especialmente agradable pasear por la calle, después de haber estado a punto de perecer de asfixia los días anteriores.

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Vamos, que casi nada invitaba a a recorrer las tiendas, y, sin embargo, las calles más céntricas estaban abarrotadas, las diferentes actuaciones callejeras congregaban a un importante número de público y en algunos comercios, las colas para pagar eran reseñables.

Pero, con todo, con la Calle Mayor llena de gente, con colas para recoger palomitas gratis, con niños esperando ansiosos para subir en un gran hinchable, con padres ensimismados con las actuaciones de sus hijos en la Plaza Mayor, la sensación generalizada fue de que esta séptima edición de la Showpping Night no alcanzaba la intensidad de años anteriores, en los que el buen tiempo se convirtió en aliado –no en todas las ocasiones, pero sí en la mayoría–.

Lo que sí se unió a la celebración de la noche de ayer como un reclamo añadido fue la proliferación de los carteles de rebajas, cuya temporada oficial se había abierto por la mañana. Así, muchas personas que no pudieron aprovechar el horario habitual de las tiendas encontraron su momento en la prolongación especial del tiempo de apertura, ya que a las ocho de la tarde las verjas permanecieron subidas para mantenerse abiertas hasta la medianoche, sumando a los precios rebajados de la temporada estival, promociones especiales, sorteos y también, en algunos casos, aperitivos, ágapes o refrigerios.

Mientras, las calles intentaban convertirse en todo un espectáculo continuo, desde el zumba de la parte final de la Calle Mayor, al desfile de moda de Luchértola, en la calle Obispo Nicolás Castellanos, pasando por las actuaciones en directo junto a las Canónigas, los Cuatro Cantones o las escaleras de La Salle, sin olvidar los numerosos DJ, que pinchaban ante muchos comercios. Al tiempo, en la Plaza Mayor, los alumnos de la Escuela de Rock mostraban sus evoluciones, haciendo de teloneros para dos conciertos que se fueron desarrollando a medida que avanzaba la noche.

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